¿Qué es el tomillo rastrero?
El tomillo rastrero es una cubierta vegetal excepcional que combina belleza, bajo mantenimiento y resistencia a un tráfico peatonal ligero. Su propagación rápida y la facilidad para dividirlo en pequeños tapones de macetas permiten una distribución uniforme y atractiva. Ideal para rellenar espacios entre losas, alrededor de estanques, suelos desnudos o cualquier área exterior. Añádelo a tu jardín para un derrame elegante sobre rocallas, rodeado de otras plantas.
Variedades de Tomillo Rastrero
Existen numerosas variedades de tomillo rastrero, cada una con usos específicos en jardinería. A continuación, destacamos las más populares, aunque tu vivero local ofrecerá opciones adaptadas a tus necesidades.
Tomillo lanudo
El tomillo lanudo presenta un tacto aterciopelado. Perfecto como relleno entre adoquines o bordes de caminos. Crece lentamente hasta 8 cm de altura. Requiere riego uniforme para evitar calvas. Ideal para alérgicos a abejas, ya que florece poco con delicadas flores rosadas.
Tomillo Elfin
Una de las variedades más compactas y de crecimiento lento. Ideal para peldaños o espacios reducidos. Sus flores rosadas oscuras brotan densamente.
Madre de Tomillo
Usa esta variedad como borde elegante para estanques o pasarelas. Sus hojas aromáticas liberan frescura al caminar. Cuenta con hojas pequeñas peludas y flores púrpura rosado, perfecta como cubierta vegetal.
Tomillo rosa rastrero
Con hojas suculentas y crecimiento plano, se expande rápidamente bajo plantas altas o rosales. Sus tallos largos lo hacen ideal para ornamentación. Flores rosadas oscuras y tallos lavanda rosado.
Tomillo de alcaravea
Fragante y culinario, emite aroma a semillas de alcaravea que repele insectos. Hojas verde oscuro, tallos rojizos y flores lavanda claro a rosa.
Musgo Tomillo Blanco
Muy plano y expansivo, con flores blancas como punto culminante hasta 8 cm. Planta en áreas amplias, dejando 20 cm entre plantas o escalones.
El tomillo en la historia
Hoy, el tomillo rastrero embellece jardines y ofrece aromas deliciosos. Su legado se remonta a la Antigíad: poetas como Shakespeare y Verlaine lo exaltaron. Se asocia a remedios medicinales, el lecho de la Virgen María y templos griegos como incienso purificador. Atletas helénicos lo usaban como aceite para simbolizar fuerza y valentía.