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Cómo alinear tus acciones diarias con tus valores para una vida plena y satisfactoria

Es cada vez más común que a quienes atraviesan un problema emocional se les aconseje "hacer cosas" para no quedarse paralizados.

En mi consulta y en otros ámbitos de la vida, veo a personas que siguen el mantra "actúa, llena tu vida de acciones, no te paralices". Sin embargo, una vida con sentido no se construye haciendo por hacer. No se trata de llenar la agenda con cualquier cosa o lo que otros esperan, sino con acciones que te importan y te representan verdaderamente.

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La insatisfacción en el día a día

Como dice Thich Nhat Hanh: "Mis acciones son mis únicas verdaderas experiencias".

Muchas personas se convierten en grandes "hacedoras", hasta el punto de angustiarse si no tienen nada que hacer. Llenan sus días de tareas interminables sin evaluar si las enriquecen, si las acercan a la vida deseada o si las conectan con su esencia. Solo responden al imperativo "llena tu vida, haz".

Cuando el "hacer" deja un hueco y la persona se reconnecta consigo misma —siempre hay momentos de inacción que la conciencia aprovecha para mostrar cómo va la vida—, surge una insatisfacción profunda: un vacío interno, la sensación de correr sin llegar a ningún lado.

El vacío emocional

Viktor E. Frankl describe la "neurosis dominical", esa depresión que aflige a quienes, al terminar la prisa semanal, descubren la falta de contenido en sus vidas.

Yo lo denomino "vacío de la acción sin coherencia". Incluso si la acción coincide con la persona, al no ser elegida de forma intencional y consciente, pierde su valor percibido. Más allá de la acción en sí, importa su significado: si te representa de verdad.

Muchos "haceres" funcionan en piloto automático, impulsados por la inercia, la prisa o la huida de emociones, sin relación con lo que elegirías conscientemente.

No me refiero a grandes gestas, sino al día a día, donde reside la grandeza de vivir. Acciones pequeñas alineadas con tus valores, como un gesto de respeto —reciclar un folio, dar las gracias, tratar con amabilidad a un cliente, escuchar sin interrumpir o cuidar el entorno—. O un beso a un niño mirándolo a los ojos, sintiendo su piel, sin prisas ni automatismos vacíos de presencia.

Los valores son direcciones infinitas; siempre hay formas de cultivarlos en lo cotidiano. Como dice el refrán, "en lo frecuente está lo extraordinario", aunque a veces no lo veamos.

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Acciones guiadas por valores

La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) enfatiza la Acción Comprometida: metas guiadas por valores personales, con compromiso pleno y presencia en su ejecución. Solo así se forja una vida significativa.

¿Qué hacer con el "hacer"?

Reflexiona sobre tus valores y coherencia: ¿qué te importa de verdad? ¿Cómo quiero ser en esta situación, con esta persona o ante este evento? ¿Qué huella quiero dejar?

Por ejemplo, con tu hijo: ¿cómo quiero ser como padre/madre? ¿En qué estar a su lado? Supongamos que respondes: "Quiero darle afecto, fomentar su independencia y autoestima". Esa brújula te guía hacia acciones coherentes.

Ejemplo cotidiano: tu hija aprende a calzarse. ¿Atarle los zapatos apresuradamente fomenta su independencia? ¿Rectificarla constantly y llamarla torpe la ayuda a quererse? ¿Me acerca a la madre/padre que aspiro ser?

En cambio, ¿y si le das tiempo para intentarlo, sin prisas, permitiendo errores, con complicidad y cariño? ¿Sientes que esa acción tiene sentido y coherencia con tus valores?

El "qué" importa, pero el "cómo" a menudo más. ¿Cómo lo haré? Si respondes "con cariño y paciencia", explora tu repertorio personal. Abandona los "debería" y "tengo que"; escucha tus "quiero".

Hay una gran diferencia entre "debería hacer..." y "quiero hacer...". El "quiero" libera de exigencias paralizantes y te conecta con lo que nutre.

Llenando la vida de acciones que te representan

Soy psicóloga especialista en ACT, profesora acreditada de Mindfulness por Respira Vida Breathworks y directora del Centro de Psicología y Mindfulness Purificación Estrada. Formo a profesionales de la salud mental en herramientas prácticas para terapias efectivas. Mi labor como terapeuta es ayudar a las personas a conectarse consigo mismas y ganar libertad.

Actualmente escribo mi primer libro, basado en evidencia científica, experiencia clínica y personal, con una formación rigurosa. Un libro que clarifica, respeta tus elecciones y te guía hacia tus valores para acercarte a la persona que quieres ser. Construido con conciencia y corazón. Puedes ver mis datos de contacto haciendo clic aquí.