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​Objetivos en el deporte: cómo mejorar de manera rápida el rendimiento deportivo

Hoy en día, existen muchas variables que hacen que un deportista evolucione dentro de su disciplina. Podríamos hablar de la concentración, la motivación, la constancia, la dedicación o el compromiso. 

En este caso , nos vamos a centrar en una forma de progresar de manera rápida y eficaz a través del establecimiento de objetivos. Tanto investigadores como psicólogos deportivos y entrenadores coinciden en que, el establecer objetivos a corto, medio y largo plazo, es totalmente efectivo para mejorar las capacidades del deportista, así como para mantener la motivación.

La importancia de fijar objetivos

Esta estrategia no es una idea nueva; pues en otros ámbitos como en la empresa o en las organizaciones se emplea desde hace mucho años. Un ejemplo claro sería la consecución de incentivos o premios, a medida que un trabajador consigue ciertos objetivos para la empresa.

Sin embargo, el uso de fijar sistemáticamente objetivos en el entrenamiento de los deportistas se ha implementado más recientemente, y con excelentes resultados.

Numerosas investigaciones respaldan la eficacia de la fijación de objetivos como técnica motivadora y estrategia que mejora el rendimiento de forma óptima.

Definiendo el término “objetivo”

Un objetivo o meta se define como la adquisición de un nivel de rendimiento óptimo en una tarea especifica y en un intervalo de tiempo establecido de antemano. Desde la perspectiva aplicada al deporte, esta estrategia hace alusión a la consecución de ciertos dominios de un tarea que aumentan el rendimiento deportivo como podría ser la mejora de la marca personal de un nadador de cara a un campeonato.

Al hablar de establecimiento de objetivos o metas, nos referimos a diseñar un plan de entrenamiento focalizado en la consecución de pequeños avances o pasos, para lograr el dominio de una determinada habilidad. Además, la principal ventaja de este procedimiento de fijación de metas u objetivos, es que el establecimiento de tareas para dominar ciertas habilidades de un deporte en un corto periodo de tiempo, conlleva que compitamos con nosotros mismos y nos motivemos para superar nuestras propias marcas o límites.

Algunos mecanismos del proceso de motivación que se ponen en acción son:

  • Focalizar la atención en los aspectos importantes de la tarea, ignorando variables externas que puedan perturbar la actividad.
  • Poner en marcha la energía necesaria para alcanzar el dominio de la habilidad entrenada.
  • Activar otras variables, como la perseverancia ante el error o ante la no consecución de dicho objetivo.
  • Tener una amplia gama de recursos que le permita al propio deportista salir airoso de cualquier situación dada en la competición deportiva.
  • La autorrealización que se consigue, una vez vayas superando los objetivos impuestos con anterioridad.

Clasificación de las metas

Los objetivos o metas se pueden dividir atendiendo a aspectos diferentes. Por ejemplo atendiendo al periodo en el que se realizan, estaríamos hablando de objetivos a corto, medio y a largo plazo.

Metas a corto plazo

Las metas u objetivos a corto plazo, se programan para que se consigan en un semana de entrenamiento. Por ejemplo, que un atleta consiga bajar su propia marca personal en 1 segundo durante toda la semana de entrenamientos.

Metas a medio plazo

Las metas a medio plazo se planifican para que se consigan en uno o dos meses. Por ejemplo, que un atleta logre establecer marcas que le permitan competir en grandes acontecimientos como pueden ser campeonatos nacionales o internacionales.

Metas a largo plazo

Las metas a largo plazo son las que se establecen con vistas a una temporada anual. Por ejemplo, que un atleta consiga competir con los mejores dentro de unas olimpiadas.

La importancia de los objetivos colectivos

Existen objetivos o metas haciendo referencia al propio deportista dentro de un colectivo o equipo. Un equipo se trata de una suma de individualidades puestas a disposición del colectivo. Por tanto, la mejora en el rendimiento del individuo provocará una mejora en el rendimiento del equipo.

Los objetivos establecidos al propio deportista implican que este se concentre mejor en lo que tiene que hacer en cada momento para conseguir las metas finales. Por lo tanto, se trata de aspectos que son entrenables de manera individual y que favorecerán al colectivo. Como por ejemplo, el delantero que se propone en cada entrenamiento meter un número determinado de goles.

Sin embargo, existen aspectos que solo son entrenables a nivel colectivo. Por ejemplo, el mecanismo defensivo de un equipo de rugby tiene que estar perfectamente coordinado para que, de esta manera, sea eficaz.

En resumen, cuando hablamos de metas u objetivos haciendo referencia a equipos, cada individuo debe poner todas sus capacidades para mejorar de forma individual y colectiva, teniendo que ser ambas compatibles.

Características de los objetivos o metas

Para que el establecimiento de metas u objetivos consiga los resultados deseables se debe respetar lo siguiente.

  • Los objetivos que se tienen que lograr deben tener cierto umbral de dificultad, atendiendo a las capacidades del deportista de forma realista.
  • Deben ser concretos (por ejemplo, bajar mi marca un segundo en dos semanas), ya que estos funcionan mejor que aspectos generales. (Lo haré lo mejor que sé).
  • Deben ser características tangibles, que se puedan medir. (Marcar cinco goles en un partido de entrenamiento).
  • Enfocar los objetivos en términos positivos; puesto que centrarse en lograr éxitos, conlleva focalizarse en la consecución, más que en evitar el fracaso.

En definitiva, la fijación de objetivos o metas dentro del entrenamiento de cualquier deportista, ayuda de una manera importante a la mejora de sus propias habilidades y, por lo tanto,, al progreso de éste, superando límites que ni el propio individuo era consciente de batir.