El método KonMari de la experta japonesa Marie Kondo ha conquistado el mundo gracias a su libro emblemático La Magia del Orden.
Como explica Marie: «Creemos que guardar algo es simplemente esconder lo innecesario en un armario, cajón o estantería, pero es una ilusión. Con el tiempo, esos espacios se llenan y el caos regresa».
Marie sostiene que la organización auténtica comienza con la eliminación, un proceso que trasciende lo físico: «Al ordenar tu espacio vital y transformarlo, el cambio es tan profundo que parece que vives en un lugar nuevo».
La conexión entre el orden y el bienestar emocional
Esta semana, Sònia Algueró, Directora Técnica del Instituto de Asistencia Psicológica y Psiquiátrica Mensalus, desglosa la esencia del Método KonMari e invita a reflexionar sobre el arte de «dejar ir».
¿Qué revela el Método KonMari?
El núcleo del método —un juego de palabras con el nombre de su creadora— radica en descartar lo superfluo y conservar solo lo esencial que nos genera alegría. Deshacernos de objetos no deseados nos ayuda a establecer límites con lo que no nos satisface.
Acumulamos posesiones sin cuestionar su relevancia actual. Muchos objetos cumplieron su rol en el pasado, pero ¿qué función tienen hoy? Para Marie, eliminarlos nos libera de cargas y libera energía para el presente.
Hay un paralelismo claro entre objetos y patrones mentales: pensamientos, hábitos y emociones del pasado que ya no sirven. Su persistencia genera confusión, nos aleja de nuestra esencia y descentra nuestras decisiones.
El Método KonMari para un bienestar integral
¿Cómo se relaciona el orden físico con el mental?
Organizar el entorno físico impacta directamente en la claridad mental y la definición de objetivos. Focalizar energía en metas claras surge de esa liberación previa.
Marie añade que ordenar implica cerrar capítulos del pasado, como reajustar la vida para avanzar. Cerrar cajas físicas es similar a cerrar etapas: apartamos lo que obstruye y ocupa espacio innecesario.
Integrar lecciones del pasado, reconocer su valor y soltar lo obsoleto nos acerca a nuestro yo auténtico.
¿Cómo decidir qué descartar?
El método prioriza el sentimiento sobre la utilidad: «¿Qué emoción me genera este objeto?». Es una pregunta reveladora que pocos nos hacemos. Al conectar con la emoción —si nos hace «vibrar» o no—, decidimos desde el corazón, no solo la lógica.
Al descartar, agradece su servicio para reducir ansiedad. El primer paso: reúne todo de una categoría (ropa, libros, papeles) y evalúa: «Ya cumplió su función; ahora no lo necesito».
Psicológicamente, aplica lo mismo a pensamientos y hábitos: ¿te bloquean o te impulsan? Verifica la coherencia entre acciones, pensamientos y emociones para alinear con tus necesidades reales.
¿Es fácil decir «esto no lo quiero en mi vida»?
No siempre. No estamos acostumbrados a soltar, sino a acumular obligaciones. Practicar con objetos físicos entrena para soltar relaciones, tareas o trabajos tóxicos. Requiere coraje para poner límites y superar miedos.
Te invito a preguntarte: «¿Qué quiero y necesito realmente ahora?».
¿Qué mensaje darías a quienes leen esto?
Acumular patrones obsoletos bloquea lo esencial y genera confusión. El KonMari reconecta con el sentido de lo que nos rodea, facilitando un «clic» transformador: toma lo que te alegra y suelta lo que ya no tiene lugar en tu vida.