Definir el conductismo ontológico requiere precisión, ya que este término ilumina los pilares filosóficos del conductismo como enfoque psicológico centrado en la conducta observable.
Si bien el conductismo no es estrictamente una escuela filosófica, cualquier teoría psicológica aborda inevitablemente cuestiones ontológicas sobre la naturaleza de la acción humana.
Exploremos los conceptos esenciales del conductismo ontológico con una explicación clara y accesible.
- Artículo relacionado: "Conductismo: historia, conceptos y autores principales"
¿Qué es el conductismo ontológico?
Describir el conductismo ontológico implica analizar los fundamentos ontológicos de la ciencia de la conducta en su sentido más riguroso, sin apelar a procesos internos no observables.
Los exponentes clásicos como John B. Watson y B. F. Skinner defendían postulados clave:
1. La psicología como ciencia de la conducta
El conductismo radical evita los procesos mentales internos, difíciles de medir objetivamente, como los mecanismos que impulsan una acción específica o la conducta no visible.
Definir la psicología como ciencia de la conducta equivale a rechazarla como estudio de la mente. Se prioriza lo observable y externo: la conducta manifiesta del individuo.
2. Descripción de la conducta sin referencia a procesos mentales
Bajo la lente conductista, la conducta se mide por comportamientos externos observables. Se explica sin invocar eventos mentales o procesos internos.
Las causas de la conducta residen en el entorno externo, no en una mente interna.
3. Desarrollo de teorías psicológicas
En la elaboración de teorías psicológicas, los términos mentalistas deben eliminarse o reemplazarse por equivalentes conductistas. Si no es viable, se reformulan en lenguaje conductual.
- Quizás te interese: "¿En qué se parecen la Psicología y la Filosofía?"
Sobre el libre albedrío
La ontología conductista ofrece una visión crítica del libre albedrío y la libertad de elección, que implica decidir autónomamente entre opciones como el bien o el mal desde una perspectiva espiritual.
Defensores de la mente o el alma distinguen la libertad humana del condicionamiento animal, criticando al conductismo por extrapolar hallazgos en animales al humano de forma excesiva.
Los partidarios de la mente sostienen que los humanos pueden trascender sus condicionantes genéticos y ambientales, salvo en casos de grave psicopatología, optando libremente por su camino.
En contraste, un animal como un gato actuando por instinto —jugando y matando a un ratón— responde a condicionamientos, no a libertad. Aunque parezca "malvado" desde fuera, obedece su programación ambiental y genética.
El conductismo ontológico argumenta que el libre albedrío es una ilusión: entre humanos y animales solo media complejidad intelectual. No hay bien ni mal intrínsecos en la conducta.
Un ejemplo
Consideremos a un atracador: su acto se juzga como maldad voluntaria. Sin embargo, analizando su genética, crianza y entorno, el mundo lo ha condicionado a esa respuesta.
Debe enfrentar consecuencias legales y recibir rehabilitación para integrarse socialmente. Pero ¿elige el delito por placer o maldad, o porque su contexto lo ha forzado, erosionando alternativas viables?
Entornos disfuncionales, escasez y limitaciones intelectuales pueden impulsar la delincuencia. El daño causado no equivale necesariamente a maldad inherente.
La noción de maldad es religiosa y cualitativa; el conductismo purista la sustituye por análisis estímulo-respuesta, priorizando factores ambientales sobre procesos internos.
Sobre el pensamiento
B. F. Skinner, uno de los conductistas más influyentes, describió el pensamiento como 'susurros silenciosos' en su obra Analysis of Verbal Behavior (Análisis de la Conducta Verbal).
Las respuestas verbales surgen de condicionamientos, y los pensamientos son conductas verbales encubiertas. El razonamiento lógico está moldeado por experiencias pasadas, palabras oídas y factores biológicos como neurotransmisores y genes.
Desde esta ontología, humanos no son más libres que animales o robots: procesan inputs para generar outputs óptimos, por muy autónoma que parezca la decisión.
Esta rigidez contribuyó al declive del conductismo en los 60-70, dando paso al cognitivismo, que incorpora técnicas conductistas pero enfatiza propósitos y procesos internos.
Los cognitivistas rechazan el conductismo radical por ignorar la mente como objeto de estudio.
Referencias bibliográficas:
- Posso-Meza, A. (2018). Aspectos ontológicos y epistémicos en el conductismo de B.F. Skinner. Revista estudiantil de filosofía. 31, 1-12
- Flanagan O. J. (1980). Skinnerian Metaphysics and the Problem of Operationism. Behaviorism vol. 8 No 1. pp. 1-13.
- O’Donohue, W., & Smith, L. D. (1992). Philosophical and psychological epistemologies in behaviorism and behavior therapy. Behavior Therapy, 23(2), pp. 173–194. Retrieved from https://doi.org/10.1016/S0005-7894(05)80380-6.