Si planeas una excursión de todo un día, con horas de caminata intensiva, o incluso el exigente Camino de Santiago, el cuidado de tus pies es fundamental. Como expertos en senderismo con años de experiencia en rutas largas, te compartimos consejos probados para resistir mejor y disfrutar sin dolores ni molestias. En esta guía, detallamos cómo cuidar tus pies durante una caminata de manera efectiva.
Peso de la mochila
El peso excesivo de la mochila es el mayor riesgo para tus pies en caminatas prolongadas. Para minimizarlo, entrena previamente con el equipo completo; así reduces drásticamente el riesgo de ampollas.
Higiene de los pies
Mantén una higiene impecable. Al final del día, sumerge los pies en agua fría con sal para mejorar la circulación sanguínea, y luego aplica un masaje con crema hidratante.
Evitar las ampollas
Antes de iniciar la marcha, aplica vaselina entre los dedos, en la planta y el talón, dejando que se absorba completamente para prevenir rozaduras y ampollas.
No ducharse antes de salir
Evita ducharte justo antes de caminar, especialmente con agua caliente, ya que ablanda la piel y la hace más vulnerable a ampollas. Opta por ducharte la noche anterior.
Lavarse los pies
Durante un descanso, si lavas los pies, sécalos minuciosamente; la humedad residual favorece la formación de ampollas.
Uñas
Corta las uñas de los pies cortas: mejora la higiene y previene roces con las botas.