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¿Cómo potenciar la resiliencia para afrontar la adversidad de la pandemia?

En estos tiempos de confinamiento, todos enfrentamos estresores similares: el temor al contagio, la incertidumbre sobre las fases siguientes, las restricciones en nuestra movilidad, el equilibrio entre teletrabajo y tareas del hogar... y si hay hijos, la carga se multiplica.

Algunos han perdido su empleo, mientras otros viven uno de los momentos más duros al despedir a seres queridos sin poder acompañarlos.

Aunque compartimos esta situación, hay personas que la gestionan mejor gracias a su mayor resiliencia emocional, adaptándose con menor sufrimiento.

Otras, en cambio, luchan más con la incertidumbre, rumiando pensamientos negativos sobre el encierro, el cambio laboral o la separación familiar. Esto genera bucles obsesivos, emociones intensas reactivas y síntomas somáticos como insomnio, cefaleas, contracturas, opresión estomacal, presión torácica, llanto, alteraciones del apetito y más.

¿Qué marca la diferencia? Nuestra resiliencia.

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Fundamentos de la resiliencia: superando la adversidad

En psicología, la resiliencia se define como la capacidad de enfrentar situaciones adversas y emerger fortalecido: aceptándola, gestionándola, aprendiendo y extrayendo lo positivo.

Adoptar una actitud resiliente es clave en cualquier momento, pero esencial ahora. No todos la poseemos de forma innata.

Investigaciones muestran que surge de la educación, modelos infantiles y experiencias vitales en algunos. Otros muestran mayor pesimismo y frustración ante las dificultades, delegando su bienestar emocional y anclándose en la queja.

La gran noticia: la resiliencia se puede entrenar. Este es el momento ideal para aprender.

Cómo entrenar la resiliencia de forma efectiva

Sigue estas pautas basadas en evidencia psicológica.

1. Enfócate en el presente

Evita rumiar el pasado (contactos previos) o anticipar el futuro (contagio, crisis económica), ya que genera angustia innecesaria. Concéntrate en el ahora y sus aspectos positivos: logros laborales, momentos familiares, resolución de conflictos, un día soleado para disfrutar desde el balcón o una cena placentera.

2. Acepta los límites de tu control

Reconoce lo que no depende de ti y enfócate en lo que sí. Ejemplos: evitar noticias nocturnas para dormir mejor o aplicar medidas de seguridad al comprar.

3. Mejora tus habilidades comunicativas

Las personas resilientes se comunican asertivamente, expresando ideas y emociones con confianza para desahogarse. Gestionar conflictos en el hogar o virtualmente reduce frentes abiertos.

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4. Evita el pesimismo y la queja crónica

Desahógate puntualmente, pero no te instales en la queja constante, que amplifica el malestar. El desahogo alivia; la queja perpetúa emociones negativas.

5. Adapta tus hábitos con creatividad

Fomenta la creatividad para reinventarte: espacios de trabajo hogareños, aperitivos virtuales, manualidades infantiles o juegos en redes. Así te adaptas rápido y fortaleces tu resiliencia.

Conclusión

Esta crisis es dura para todos, pero cultivar la resiliencia te permite manejar dificultades, regular emociones, preservar tu energía emocional y afrontarla con mayor fortaleza.