Reírse es esencial para la salud mental: libera tensiones, reduce el malestar y combate el estrés diario. El humor actúa como factor protector contra la psicopatología, valorado en terapias como la risoterapia.
Los humanos no somos los únicos que reímos. Primates como chimpancés, gorilas y bonobos, además de perros, zorros y ratas, emiten sonidos similares a risas, lo que ha intrigado a investigadores en psicología comparada, etología y neurociencia.
Esto plantea una fascinante pregunta: ¿tienen sentido del humor los animales? Basado en décadas de observaciones y experimentos rigurosos, exploramos las evidencias científicas y el estado actual del conocimiento.
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¿Tienen sentido del humor los animales?
La risa no es exclusiva humana. En primates superiores (bonobos, chimpancés, gorilas, orangutanes), perros, zorros y ratas se han documentado conductas risueñas, especialmente en contextos juguetones.
Nos reímos ante chistes, resbalones inesperados o situaciones curiosas gracias a nuestro sentido del humor. Si otros animales ríen, ¿lo comparten? Investigaciones en primatología y comportamiento animal abordan esta cuestión, aunque definir el humor —subjetivo incluso en humanos— complica el análisis.
Partiendo de definiciones psicológicas y filosóficas, estudios concluyen que sí, algunos animales poseen un sentido del humor rudimentario, evaluado mediante observación conductual y pruebas controladas.
Teoría de la incongruencia
La teoría de la incongruencia, ampliamente aceptada en psicología del humor (McGhee, 1971), postula que el humor surge de la discrepancia entre expectativa y realidad. Nuestro cerebro predice desenlaces; lo inesperado provoca risa.
Esta teoría sugiere que solo animales con capacidad lingüística mínima —principalmente primates— pueden detectarla, ya que requieren redes cognitivas para procesar inconsistencias. La mayoría de especies carecen de ellas.
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Teoría de la violación benigna
Propuesta por McGraw y Warren (2010), esta teoría explica el humor como una violación normativa (amenaza a bienestar, identidad o creencias) que resulta benigna y consentida.
Supera limitaciones de la incongruencia: explica chistes predecibles divertidos o incongruencias no humorísticas. Aplicada a animales, aclara fenómenos como las cosquillas, donde un toque inesperado pero inofensivo provoca risa —ineficaz si es autoinfligido, hostil si es de un extraño.
Investigaciones clave
Experimentos con primates y otros mamíferos ofrecen pruebas convincentes.
1. Koko la gorila
Koko (1971-2018), entrenada por la Dra. Francine Patterson, dominaba más de 1.000 signos en lengua de señas americana y entendía 2.000 palabras en inglés hablado. Usaba el lenguaje con inteligencia humorística, jugando con polisemias y respondiendo a payasadas.
Anécdota documentada: tras atar los cordones de sus cuidadores, firmó “persecución” riendo a carcajadas —posible alusión a tropezones o juego verbal infantil, similar al de niños de 5 años.
2. Los perros de Spokane
En un refugio del condado de Spokane (Washington, EE.UU.), investigadores del Servicio de Protección Animal grabaron gruñidos juguetones de perros, similares a carcajadas. Reproducidos por altavoces, calmaban a los animales, activaban colas y posturas lúdicas, evocando un entorno festivo.
3. Washoe, la chimpancé bromista
Washoe (1965-2007), pionera en lengua de signos con el Dr. Roger Fouts, orinó intencionalmente sobre él desde sus hombros, firmando luego “divertido”. No fue accidente: una broma provocadora para divertirse a su costa, demostrando intencionalidad humorística.
Referencias bibliográficas:
- McGhee, P. (2018). Chimpanzee and gorilla humor: progressive emergence from origins in the wild to captivity to sign language learning, HUMOR, 31(2), 405-449. doi: https://doi.org/10.1515/humor-2018-0017
- Weems, S. (2014). Ha!: The Science of When We Laugh and Why. Estados Unidos. Basic Books.