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Actitudes clave para resolver problemas personales de forma efectiva

El término "problema" suele evocar connotaciones negativas, lo que puede interferir en nuestra capacidad para afrontarlo de manera eficaz. En situaciones vitales que demandan esfuerzo y gestión, es fundamental analizar primero la actitud de la persona ante el problema y su capacidad de afrontamiento.

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El modelo de resolución de problemas de D’Zurilla y Goldfried

D’Zurilla y Goldfried desarrollaron en los años 70 un modelo pionero de resolución de problemas (1971), ampliamente utilizado en intervenciones psicológicas cognitivo-conductuales en contextos sociales, interpersonales y clínicos.

Esta técnica aplica fases no lineales que guían racionalmente la toma de decisiones, enfocándose en el componente cognitivo dentro del sistema de respuesta: cognitivo (pensamientos y creencias), autónomo (respuestas fisiológicas) y motor (conductas).

El método fomenta una mayor variedad de alternativas mediante un enfoque científico, permitiendo seleccionar la opción óptima.

Como destacan D’Zurilla, Nezu y Maydeu-Olivares (1996), el éxito depende de combinar actitud positiva con los pasos sistemáticos del modelo; trabajar solo uno de ellos reduce la efectividad.

La primera fase, la orientación al problema, desarrolla la actitud clave. Las siguientes cuatro aplican el método científico: formulación y definición del problema, generación de alternativas, evaluación y toma de decisiones, y verificación de resultados.

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Tipos de afrontamiento personal

Según Bados (2014), existen dos tipos de afrontamiento: experiencial y racional. El experiencial es automático, emocional e intuitivo; el racional es consciente, analítico y objetivo, demandando esfuerzo.

D’Zurilla y Maydeu-Olivares (1995) enfatizan que el racional regula al experiencial, previniendo decisiones impulsivas.

Las personas suelen preferir el experiencial por su rapidez, aunque puede llevar a valoraciones insuficientes, evitación o actitudes pasivas. El racional, aunque más exigente, es más seguro a medio y largo plazo, especialmente en decisiones importantes.

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Factores actitudinales en la orientación al problema

A continuación, detallamos cinco factores actitudinales que determinan el afrontamiento eficaz.

1. Percepción del problema

¿Reconoces el problema o lo minimizas/niegas? Negarlo alivia temporalmente, pero agrava el malestar a largo plazo. Además, evita confundir el malestar por no afrontarlo con el problema real.

2. Atribución del problema

Analiza las causas sin sesgos: evita atribuirlo a un solo factor, exceso de autoatribución o elementos inmodificables; enfócate en aspectos controlables.

3. Valoración del problema

¿Amenaza o reto? Como amenaza genera ansiedad y evitación; como reto, promueve aprendizaje y enriquecimiento, valorando el intento por encima del resultado perfecto.

4. Control personal

Evalúa si tus acciones pueden influir en la solución. Mayor percepción de control facilita el afrontamiento; baja lleva a evitación.

5. Compromiso de tiempo y esfuerzo

La disposición a invertir tiempo y esfuerzo es crucial; niveles bajos favorecen omisiones y afrontamientos ineficaces.

Conclusión

Estas actitudes influyen decisivamente en la resolución adaptativa de problemas. Verlos como retos naturales, analizar causas lógicamente y asumir control personal fomenta competencias efectivas, previniendo agravios o cronificaciones.

Bibliografía de referencia:

  • Bados, A. y García Grau, E. (2014). Resolución de problemas. Publicación electrónica. Colección Objetos y Materiales Docentes (OMADO). https://hdl.handle.net/2445/54764.
  • Olivares, J. Y Méndez, F. X. (2008). Técnicas de Modificación de Conducta. Madrid: Biblioteca nueva.
  • Rosique Sanz, M.T. (2019) Avances en técnicas de intervención psicológica (2a edición). Madrid: Ediciones CEF.