Si padeces o conoces a alguien con enfermedad celíaca, es común preguntarse cuál es la función de las vellosidades, ya que esta patología las afecta directamente. Estas estructuras recubren el intestino delgado y son responsables de absorber los nutrientes esenciales. Aunque la relación entre el intestino delgado y la celiaquía pueda parecer distante, el daño causado por esta enfermedad tiene un impacto profundo en la salud general.
Anatomía del intestino delgado
El intestino delgado inicia en el esfínter pilórico del estómago, un músculo en forma de anillo que regula el paso del alimento al tracto digestivo. Se divide en tres secciones principales: duodeno, yeyuno e íleon.
Esta parte del sistema digestivo es crucial para la digestión y absorción de nutrientes de los alimentos ingeridos. Cualquier alteración en su funcionamiento afecta al organismo entero. En un adulto, mide aproximadamente 6-7 metros de longitud.
Las paredes del intestino delgado constan de cuatro capas, siendo la mucosa la más interna. En ella se encuentran las vellosidades, proyecciones diminutas que actúan como el motor principal de la absorción.
Las vellosidades están formadas por células epiteliales, un tipo de tejido resistente que se renueva constantemente al morir las células más antiguas.
¿Cuál es el trabajo de las vellosidades?
Las vellosidades son los principales sitios de absorción de nutrientes. Estos pasan a través de las células hacia los capilares sanguíneos y linfáticos internos. El jugo intestinal facilita este proceso, aunque parte de la digestión también ocurre allí.
Las células de las vellosidades producen enzimas que descomponen carbohidratos y proteínas. La mayor parte de la absorción corporal sucede en el intestino delgado gracias a estas estructuras, lo que resalta su importancia vital.
Rol secundario de las vellosidades
Más allá de la absorción, las células vellositarias sintetizan enzimas sensibles al ácido gástrico, que continúan la digestión al descomponer nutrientes en formas utilizables mediante reacciones químicas.
Enfermedad celíaca y daño a las vellosidades
La enfermedad celíaca, una afección autoinmune, daña las vellosidades al exponerlas al gluten. Esto compromete su capacidad de absorción.
Los efectos son dobles: reduce la superficie de absorción intestinal y provoca la excreción de nutrientes, aumentando el riesgo de desnutrición, deficiencias vitamínicas y minerales. Una biopsia intestinal confirma este daño en el diagnóstico.
Con el tiempo, surgen complicaciones como anemia, fatiga, osteoporosis, pérdida de peso o convulsiones debido a la malabsorción crónica.
Afortunadamente, eliminar el gluten de la dieta detiene la reacción inmune, permitiendo que las vellosidades se regeneren rápidamente.
En resumen, las vellosidades intestinales son fundamentales para suministrar al cuerpo los nutrientes y energía necesarios para su correcto funcionamiento. Son la base de una vida saludable.