La marihuana, o cannabis, activa la liberación de dopamina en el cerebro, lo que puede generar un deseo compulsivo de consumo. Sin embargo, su uso prolongado tiene efectos negativos significativos en el cerebro. Para entenderlo mejor, exploremos su principal compuesto activo: el THC.
Tetrahidrocannabinol (THC)
El THC es un potente compuesto psicoactivo. Según el libro Uppers, Downers, and All-Arounders, el cerebro cuenta con receptores diseñados para la anandamida, una molécula natural similar al THC. Esta similitud permite que el THC se una a ellos, sobreestimulando la amígdala, región clave para emociones, apetito, aprendizaje, memoria y coordinación motora.
Efectos a corto plazo
Al fumar marihuana, el THC pasa directamente al torrente sanguíneo y llega rápido al cerebro, produciendo relajación o euforia breve. La intensidad depende de la concentración de THC y la duración de inhalación.
De acuerdo con el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA), minutos después del consumo inicial, pueden aparecer síntomas como:
- Reducción en la capacidad para seguir objetos en movimiento, como un vehículo.
- Aumento del apetito o "antojos".
- Dificultades para concentrarse o prestar atención.
- Deterioro del juicio.
- Paranoia.
- Ansiedad o depresión.
Muchos usuarios perciben objetos cotidianos como graciosos o fascinantes debido a alteraciones en la percepción.
Efectos a largo plazo
El Consejo Nacional sobre Alcoholismo y Abuso de Drogas considera grandes consumidores a quienes fuman tres o más porros semanales. Los usuarios ocasionales rara vez sufren impactos duraderos, pero los crónicos permanecen bajo influencia constante, ya que el cuerpo tarda hasta dos semanas en eliminar los metabolitos, según la química individual.
Dificultades de memoria
La Academia Nacional de Ciencias indica que el uso crónico altera la estructura cerebral, causando problemas permanentes de memoria y aprendizaje. El hipocampo, responsable de la memoria a corto plazo, se ve limitado por el THC en lugar de la anandamida, reduciendo su capacidad. Este deterioro empeora con más de tres años de uso.
Tolerancia
Como detalla Uppers, Downers, and All-Arounders, el consumo prolongado genera tolerancia mediante la downregulation de receptores en la amígdala. Algunos se desactivan para evitar sobreestimulación, protegiendo contra sobredosis. Esto reduce la capacidad para sentir placer o relajación sin la droga, haciendo actividades cotidianas estresantes.
Riesgo de esquizofrenia
La Universidad Northwestern vincula el uso crónico con esquizofrenia. Un estudio de 2013 halló que el 90% de 15 fumadores con esquizofrenia inició consumo intenso antes del trastorno, elevando el riesgo en personas con predisposición familiar, sin correlación similar en ansiedad o depresión.
Deterioro del desarrollo cerebral en jóvenes
En adolescentes, cuando el cerebro poda conexiones neuronales, la marihuana es especialmente dañina. Un estudio de la Universidad de Duke, reportado por NPR, mostró que quienes comienzan en la adolescencia y continúan pierden hasta 8 puntos de CI de la infancia a la adultez, alterando la estructura cerebral sin necesariamente matar neuronas.
Adicción
Hay debate: algunos niegan su adictividad, otros la ven psicológica, y terceros comparable a otras drogas. Si afecta tu vida, busca ayuda. Existen grupos de apoyo especializados en adicción al cannabis en todo el país.