En los supermercados, los aceites vegetales dominan los pasillos de cocina. Entre ellos, el aceite de canola y el de oliva destacan por su popularidad. Ambos se consideran saludables y versátiles, pero ¿hay un claro ganador?
Aceite de canola
La canola es una variedad de la planta de colza, conocida por sus vibrantes flores amarillas. Pertenece a la familia Brassicaceae, al igual que la col, el brócoli, las coles de Bruselas y la coliflor. A veces se denomina aceite de colza.
Producción
Las plantas de canola generan vainas con diminutas semillas que contienen hasta un 44% de aceite, según la Asociación de Canola de EE. UU. Tras la cosecha, las semillas se trituran y refinan, generalmente mediante extracción con hexano, un disolvente químico. Posteriormente, se desodoriza para eliminar su olor intenso, obteniendo un aceite amarillo pálido, de sabor suave y alto punto de humo.
Controversias
El aceite de canola genera debate. Críticos, como defensores de la alimentación natural, lo cuestionan por su modificación genética, alto procesamiento, presencia de ácido erúcico (tóxico en exceso), hidrogenación parcial y residuos de hexano. En cambio, instituciones como la Clínica Mayo lo avalan por su bajo contenido en ácido erúcico, grasas saturadas y riqueza en grasas saludables.
Beneficios para la salud
Contiene grasas saturadas, poliinsaturadas y monoinsaturadas (omega-9), siendo bajo en saturadas y alto en monoinsaturadas, similar al oliva, según Berkeley Wellness. Estudios indican que sustituir grasas lácteas por canola reduce el colesterol LDL y triglicéridos en personas con hipercolesterolemia, además de mejorar la coagulación sanguínea y oxidación de LDL.
Es rico en omega-3 (ALA), que, per el Centro Médico de la Universidad de Maryland, beneficia la enfermedad cardíaca, función cerebral y diabetes.
- Enfermedad cardíaca
- Función cerebral
- Diabetes
Usos en cocina
Con un punto de humo elevado (235-243°C), es ideal para hornear, saltear, sofreír y freír. Su sabor neutro realza los ingredientes sin opacarlos.
Aceite de oliva
Históricamente valorado por sus propiedades culinarias, saludables y cosméticas, se extrae del fruto del olivo.
Producción
Se obtiene prensando o triturando aceitunas. Los variedades virgen extra y virgen evitan refinado químico o calor, preservando su valor nutricional máximo, según Olive Oil Times.
Beneficios para la salud
Amplios estudios respaldan sus virtudes. Rico en mono y poliinsaturadas, una revisión del Consejo Oleícola Internacional destaca:
- Reducción del colesterol
- Baja la presión arterial
- Disminuye aterosclerosis carotídea
- Previene diabetes tipo 2
- Posible prevención de cánceres (colon, mama, endometrio, próstata, páncreas; más investigación needed)
- Reduce inflamación
Medical News Today indica que sustituye grasas trans, previniendo depresión.
Usos en cocina
Punto de humo de 190-215°C y sabor afrutado lo hacen perfecto para crudo en ensaladas, marinados o dips. Estudios en Food Chemistry y ACTA Scientific Nutritional Health confirman su estabilidad al freír, superior a la canola a altas temperaturas, y mayor aporte nutricional.
¿Son intercambiables?
Sí en ensaladas, salteados o marinados, pero el neutro canola brilla en frituras y horneados; el oliva, en platos donde su sabor protagonista eleva el plato o mejora nutrición.
Conclusión
Aunque la canola ofrece beneficios probados, sus críticos cuestionan la investigación. Opta por orgánico no-GMO o prensado en frío/expeller para minimizar químicos. El oliva lidera en salud; canola, en versatilidad. Elige según preferencias, uso y postura ante controversias.