El parto de pie no es una práctica nueva ni inusual. A lo largo de la historia, hay registros de mujeres que han dado a luz de pie u otras posiciones naturales. Por diversas razones, mantenerse erguida durante el trabajo de parto y el alumbramiento es una opción segura para muchas madres y sus bebés.
Estar de pie durante el trabajo de parto y el parto
Existen ventajas claras en adoptar la posición de pie durante el parto. Sin embargo, menos del 10% de las mujeres en Estados Unidos optan actualmente por esta u otras posiciones verticales tradicionales.
Según una encuesta publicada en 2014 en el Journal of Perinatal Education, la mayoría de las mujeres son inducidas a parir acostadas boca arriba o semisentadas, un cambio impulsado por los avances en tecnología, monitoreo e intervenciones obstétricas.
Cómo manejar la posición de pie durante el parto
Puedes probar diversas formas de mantenerte de pie como posición principal. Por ejemplo:
- Camina durante la primera etapa del trabajo de parto entre contracciones.
- Sujétate a una pared, tu pareja u otro soporte para mayor estabilidad durante las contracciones.
- Regresa a la cama o una silla cuando estés cansada o necesites monitoreo intermitente para ti o tu bebé.
- En la segunda etapa, al empujar, transita a cuclillas, rodillas sobre una silla o cama, o a cuatro patas.
Una revisión de 2017 en el European Journal of Obstetrics and Gynecology and Reproductive Biology indica que los datos sobre las posiciones óptimas aún están en evolución.
Ventajas de parir de pie
De acuerdo con una revisión sistemática Cochrane de 2012, las posiciones verticales tradicionales como de pie, cuclillas, sentada o de rodillas ofrecen beneficios sobre las posiciones supinas. El parto de pie impacta positivamente de las siguientes maneras:
Facilita la fisiología natural del parto y la expulsión.- Permite mayor movilidad en la primera etapa, aliviando el dolor.
- Mejora el flujo sanguíneo al bebé al evitar compresión de vasos grandes.
- La gravedad ayuda al descenso del bebé por la pelvis.
- Optimiza la alineación con las curvas pélvicas y rotaciones naturales.
- Maximiza el espacio pélvico para el descenso y rotación del bebé.
- Potencia el impulso natural de pujo tras dilatación completa.
- Reduce la necesidad de fórceps o vacío.
- Disminuye riesgos de episiotomía o cesárea.
La Clínica Mayo señala que variar posiciones reduce el dolor, aumenta la comodidad, acelera el parto y el alumbramiento en comparación con estar acostada.
Desventajas del parto de pie
Las posibles desventajas incluyen:
- Es agotador y difícil de mantener todo el proceso.
- Impide la epidural, ya que no se puede estar de pie con seguridad.
- Complica el movimiento con IV, catéter o monitoreo continuo.
- Dificulta el acceso al perineo para los profesionales.
- Aumenta el riesgo de desgarros perineales.
- Mayor pérdida sanguínea, según el estudio Cochrane.
En embarazos de alto riesgo o con complicaciones, es improbable mantener esta posición debido a la necesidad de monitoreo constante.
Comodidad durante el parto
Se recomienda cambiar de posiciones para mayor comodidad. Habla con tu médico o partera sobre las opciones, beneficios y riesgos en tu plan de parto.