El efecto de sobrejustificación es un fenómeno clave en la psicología de la motivación, descubierto por los investigadores Mark Lepper, David Greene y Richard Nisbett. Este efecto revela cómo una recompensa externa puede disminuir la motivación intrínseca para realizar una actividad placentera.
En este artículo, exploramos la motivación humana, detallamos este fenómeno y analizamos el experimento seminal que lo demostró, con implicaciones prácticas en educación y desarrollo personal.
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¿Qué es la motivación humana?
Antes de profundizar en el efecto de sobrejustificación, definamos la motivación y sus tipos principales: intrínseca y extrínseca, esenciales para entender este concepto.
La motivación se describe como "la raíz dinámica del comportamiento". Etimológicamente, deriva del latín "motivus" o "motus", que significa "causa del movimiento". Es el impulso que nos lleva a actuar para satisfacer necesidades o alcanzar deseos.
Existen dos tipos fundamentales:
1. Motivación intrínseca
Surge de la propia actividad: disfrutamos la tarea por sí misma, sin necesidad de incentivos externos. Por ejemplo, un niño que hace los deberes por puro placer de aprender. Es ideal en educación para fomentar el aprendizaje autónomo.
2. Motivación extrínseca
Proviene de recompensas externas, como elogios, dinero o premios. Realizamos la tarea para obtener algo del entorno.
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¿En qué consiste el efecto de sobrejustificación?
Este fenómeno ocurre cuando un incentivo externo (como una recompensa) reduce la motivación intrínseca para una actividad. Imagina un niño apasionado por la lectura: si su padre le ofrece 5€ por libro, podría empezar a leer más por el dinero que por el disfrute, erosionando su interés genuino. Afecta tanto a niños como adultos.
El experimento que lo demostró
Lepper, Greene y Nisbett lo investigaron en un estudio de campo con niños de 3-5 años en un jardín de infancia. Hipótesis: asociar una actividad placentera a una recompensa externa reduce el interés futuro sin ella.
1. Primera fase: condiciones experimentales
Observaron el interés espontáneo de los niños por dibujar con rotuladores y los dividieron en tres grupos:
1.1. Recompensa esperada
Se les prometió un lazo de "buen jugador" solo por participar, pese a que ya disfrutaban la actividad intrínsecamente.
1.2. Recompensa no esperada
No se mencionó premio; se dio al final inesperadamente.
1.3. Sin recompensa (control)
No se habló de premios ni se dieron.
2. Segunda fase: juego libre
Los investigadores observaron libremente qué actividades elegían los niños, sin recompensas.
3. Resultados clave
3.1. Recompensa esperada
Estos niños dibujaron mucho menos en juego libre: la recompensa erosionó su motivación intrínseca.
3.2. Recompensa no esperada
Mantuvieron su interés igual, ya que la recompensa no fue anticipada.
3.3. Sin recompensa
Preservaron su motivación intrínseca intacta, dibujando como siempre.
Referencias bibliográficas:
- Grzib, G. (2002). Bases cognitivas y conductuales de la motivación y emoción. Centro de Estudios Ramón Areces. Madrid.
- Pintrich & Shunck (2006). Motivación en contextos educativos. Teoría, investigación y aplicaciones.
- Reeve, J. (2010). Motivación y emoción. 5ª Edición. McGraw- Hill/Interamericana. México.
- Ryan, R. M.; Deci, E. L. (2000). «Self-determination theory and the facilitation of intrinsic motivation, social development, and well-being». American psychologist 55 (1): 68-78.