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Cómo Desestresarse: 7 Técnicas Efectivas y Basadas en Evidencia para Reducir el Estrés

El estrés forma parte inevitable de la vida cotidiana. Aunque algunos lo atribuyen a eventos externos, la clave radica en cómo lo percibimos y gestionamos. En una sociedad que exige logros constantes en el trabajo, estudios o familia, la escasez de tiempo puede abrumarnos, generando tensiones físicas y emocionales que elevan el riesgo de problemas mentales y orgánicos.

Saber cómo desestresarse es esencial para proteger la salud y mejorar la calidad de vida. Como expertos en psicología, compartimos 7 estrategias prácticas y respaldadas por evidencia científica, fáciles de aplicar para recuperar el equilibrio.

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¿Qué es el estrés?

El estrés es la respuesta natural del organismo a situaciones que requieren esfuerzo o acción rápida, para las que estamos biológicamente preparados. Implica adaptaciones fisiológicas y psicológicas que restauran el equilibrio (alostasis) en órganos y sistemas.

No solo depende de la situación objetiva, sino de nuestra percepción. Evaluamos primero sus demandas y luego contrastamos con nuestros recursos emocionales y materiales. El estrés patológico (distrés) surge cuando las exigencias superan nuestra capacidad, activando cambios prolongados que agotan el cuerpo.

La glándula suprarrenal libera cortisol, impulsado por el hipotálamo y la hipófisis. En estrés crónico, esta hormona se desregula, inundando el cuerpo y dañando funciones como la memoria en el hipocampo. Síntomas comunes incluyen fatiga, dolores difusos, tristeza e irritabilidad. Si persiste, lleva al agotamiento, favoreciendo trastornos de ánimo y ansiedad. Por eso, dominar cómo desestresarse es vital.

Cómo desestresarse

Existen estrategias probadas para combatir el estrés, desde simples hasta más estructuradas. Aquí detallamos 7 enfoques prácticos, sin terapias farmacológicas ni psicoterapia intensiva.

1. Organiza tu tiempo

El mal manejo del tiempo es un detonante común del estrés. Evitar procrastinación o multitarea impulsiva ayuda a prevenirlo. Crea listas de tareas, incluye pausas y asigna las más difíciles a tus momentos de mayor energía. Estas técnicas fomentan el autoconocimiento y reducen la sobrecarga.

2. Acepta lo inmutable

Insistir en cambiar lo imposible genera estrés innecesario. Identifica situaciones fuera de tu control y enfócate en gestionar tus emociones ante ellas, optimizando así tus recursos.

3. Aprende técnicas de relajación

Estas métodos contrarrestan la activación simpática, equilibrando la respiración superficial típica del estrés. La relajación muscular progresiva detecta y alivia tensiones musculares inadvertidas, previniendo contracturas y dolores.

4. Realiza ejercicio físico

El ejercicio, idealmente al aire libre, eleva el ánimo y reduce ansiedad, según estudios como Geus y Stubbe (2010). Mejora autoestima, baja colesterol, ritmo cardíaco y presión arterial. Practícalo al menos dos veces por semana para mayor calma y bienestar.

5. Duerme apropiadamente

El estrés causa insomnio y viceversa, creando un ciclo vicioso. Regiones como hipotálamo y amígdala median esta relación (Sanford y Sucheky, 2014). Mantén higiene del sueño para preservar neuroplasticidad y prevenir riesgos a largo plazo.

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6. Aprovecha tu red de apoyo social

La teoría de amortiguación demuestra que el apoyo social mitiga el estrés. Comparte actividades lúdicas o emociones: reduce la carga y fortalece lazos.

7. Tómate un respiro

En burnout —tristeza, desmotivación e irritabilidad por demandas excesivas—, programas de respiro delegan tareas temporalmente, permitiendo autocuidado esencial en contextos clínicos o familiares.

Y si el estrés no se resuelve...

Si persiste pese a estos esfuerzos, consulta a un profesional. Terapias como mindfulness, cognitivo-conductuales o entrenamiento en resolución de problemas ofrecen soluciones personalizadas.

Referencias bibliográficas:

  • Geus, E. y Stubbe, J. (2010). Aerobic Exercise and Stress Reduction. Encyclopedia of Stress (Second Edition). Academic Press: New York.
  • Sanford, L. y Sucheky, D. (2014). Stress, Arousal and Sleep. Current Topics in Behavioral Neurosciences, 25, 379-410.