La pandemia ha destacado la importancia de la salud mental. En un año de alto estrés, más personas luchan con estos problemas, pero positivamente, buscan ayuda profesional. Un síntoma que ha aumentado es la ansiedad anticipatoria.
Los trastornos de ansiedad son los más comunes en Estados Unidos, afectando al 19,1% de la población. La pandemia ha incrementado el estrés, según el estudio de la Asociación Americana de Psicología (APA) Stress in America: Money, Inflation, War Pile On To Nation Stuck in COVID-19 Survival Mode, donde el 73% se siente abrumado por las crisis globales.
"Todos tenemos una predisposición genética a trastornos mentales", explica Javier Barranco, médico en Berman Psychotherapy, Atlanta. "Algunos tienen un umbral más alto y toleran más estrés antes de mostrar síntomas".

¿Qué diferencia a la ansiedad anticipatoria?
La ansiedad anticipatoria no es un diagnóstico independiente, sino un síntoma de trastorno de ansiedad generalizada o pánico. Consiste en preocuparse por eventos futuros y temer lo que podría pasar mal. "Es la anticipación de posibles sucesos negativos", dice Veronda Bellamy, consejera en Charlotte, Carolina del Norte. "Puede originarse en traumas o malas experiencias, y la gente tiende a enfocarse en lo peor".
Por ejemplo, si un amigo no responde, imaginas que está enfadado y la amistad termina, en vez de hablarlo. O ante una prueba médica rutinaria, anticipas un diagnóstico grave.
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Aunque no sean reales, la mente se convence de esa narrativa. "El cerebro no distingue tiempos verbales; repite 'esto está pasando'", explica Barranco. Esto activa el modo lucha o huida: malestar estomacal, sudor, taquicardia y respiración agitada.
El uso excesivo de redes sociales, noticias constantes y pesimismo pandémico han impulsado esta ansiedad por el futuro.
"Con elecciones, pandemia, desempleo y aprendizaje remoto, es lógico enfocarse en lo negativo", añade Bellamy.
Es normal sentir nervios antes de un evento, pero la preocupación constante y creciente define la ansiedad anticipatoria. Barranco la compara con un triciclo: "Los pensamientos (rueda delantera) dirigen emociones y comportamientos (ruedas traseras), creando un ciclo catastrófico difícil de romper".
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Cómo detener el ciclo de ansiedad anticipatoria
Hay estrategias efectivas, y no siempre indica ansiedad crónica.
Consulta a un terapeuta. Si interfiere en tu vida, un profesional usa terapia cognitivo-conductual para identificar y reemplazar pensamientos negativos por racionales.
Prueba estas estrategias en casa:
Mueve el cuerpo. Ejercicio 15 minutos diarios. Bellamy recomienda paseos al aire libre por la vitamina D y la paz mental. La inactividad daña tanto la salud mental como física.
Lleva un diario. "Ayuda a ver la conexión entre emociones y pensamientos", dice Barranco. Es terapéutico y relajante.
Respira profundo. Inhala 4 segundos, retiene 3, exhala 4. Repite 10 veces para activar el sistema parasimpático y relajar el cuerpo.
Practica mindfulness. Observa pensamientos sin juzgar. "Identificarlos es el primer paso para reemplazarlos", indica Barranco.
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