Participar en interacciones sociales regulares y sentir un sentido de pertenencia es esencial para nuestra salud. Mantenernos conectados con seres queridos y crear nuevas relaciones no solo nos hace sentir bien: la socialización es un hábito clave que fomenta la salud física y mental, y contribuye a una mayor longevidad.
"Las conexiones sociales dan significado a nuestras vidas y reducen el riesgo de depresión, ansiedad, trastornos por consumo de sustancias, soledad y baja autoestima", explica Paula Durlofsky, PhD, psicóloga clínica en Bryn Mawr, Pensilvania, y autora de Conectado y estresado: cómo las redes sociales afectan tu salud mental. "De hecho, estudios científicos demuestran que la conexión social es tan beneficiosa para la salud física como el ejercicio o dejar de fumar".
El año pasado, la pandemia obligó a muchos a enfrentar el aislamiento social, la distancia física de seres cercanos y la pérdida de oportunidades para conocer gente nueva o unirse a grupos afines. Aunque los encuentros presenciales siguen limitados en muchas áreas, es posible —y necesario— socializar de forma virtual significativa. Esto incluye videollamadas con amigos o juegos en línea con familiares, pero también expandirse a nuevas comunidades digitales, redes de apoyo o grupos de intereses compartidos. "Los grupos en línea facilitan conexiones basadas en intereses, actividades y rasgos comunes", señala Durlofsky, quien lo denomina "tribu electrónica" o e-tribe.
"Una tribu electrónica ideal debe nutrir tus pasiones, intereses y curiosidades. Como en las relaciones reales, debe ofrecer apoyo, acogida, sin juicios ni críticas", añade la experta. A continuación, exploramos por qué es vital para el bienestar y cómo hallar tu enclave virtual.
¿Dónde buscar?
Explora las redes sociales
Tus cuentas en redes sociales son ideales para descubrir grupos existentes, crear uno propio o identificar recomendaciones (quizá un amigo comparta un grupo sobre un hobby o tema que te apasiona). "Al igual que en cualquier encuentro social, las redes sociales sirven como espacio digital para encontrar el grupo perfecto", dice Durlofsky. "Comunidades como las de LinkedIn o Twitter son excelentes ejemplos. Cuando escribía mi libro, Facebook promocionó sus grupos con eslóganes como 'juntos somos imparables' y 'lo que te guste, hay un grupo para ti'. ¡Y es cierto: somos más fuertes unidos!"
Más indirectamente, sigue a influencers en Instagram con círculos cerrados que interactúan en plataformas dedicadas. ¿Un chef publica un boletín? ¡Suscríbete! ¿Un fotógrafo anuncia una clase virtual? Inscríbete. ¿Tu podcast favorito tiene un grupo de fans en Facebook? Únete.
Suscríbete a boletines informativos
Muchos expertos e influencers crean comunidades leales vía boletines. Por ejemplo, la chef Alison Roman envía recetas semanales, videos en YouTube, clases virtuales y responde en Instagram. O las anfitrionas del podcast My Favorite Murder, Karen Kilgariff y Georgia Hardstark, cuya base de fans —los "Murderinos"— tiene un grupo de Facebook solidario y encuentros locales sobre true crime.
Únete a grupos de apoyo
Si enfrentas desafíos específicos, conectar con quienes comparten tus experiencias ofrece consuelo. "Estudios muestran que personas con depresión, ansiedad u otros problemas mentales obtienen beneficios emocionales de interacciones en línea con pares", indica Durlofsky. "Al compartir historias y estrategias de afrontamiento, ganan aceptación, conexión, pertenencia y, sobre todo, esperanza".
Prueba clubes o clases virtuales
Hay opciones para todos: clubes de lectura, clases de cocina, talleres de escritura, grupos de tejido, fitness o meditación. ¡El límite es la imaginación!
Consulta el sitio de tu biblioteca local
Las bibliotecas públicas ofrecen grupos virtuales, voluntariados, clases, clubes de lectura y más en sus webs.
Evalúa la vibra del grupo
"Tómate tiempo para observar los grupos antes de unirte", aconseja Durlofsky. Revisa publicaciones antiguas y comentarios para captar la atmósfera. Observa cómo manejan desacuerdos: ¿con apoyo o negatividad? "Si no encaja, date permiso para irte".
Encuentra el equilibrio
Solíamos oír 'desconéctate de las pantallas', pero ahora son nuestra principal vía social. Encuentra el balance: usa el tiempo en pantalla de forma positiva, distinguiendo lo saludable de lo evasivo.
"Reducir pantallas usadas para automedicarse emociones negativas —como con alcohol o comida— o por aburrimiento es clave para la salud emocional", dice Durlofsky. Aun así, socializar virtualmente es vital. "Elige plataformas que simulen interacciones reales y agenda tiempo más allá de chequeos rápidos con amigos y familia".
Complementa con autocuidado: lectura, ejercicio o meditación.