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Por qué te sientes exhausto después de la terapia: la explicación normal según expertos

Como alguien con años de experiencia en terapia, he vivido de primera mano la gama de emociones que surgen tras una sesión. A veces salgo sintiéndome ligero, como si me hubieran aliviado una gran carga emocional, gracias a una nueva perspectiva o reformulación de un problema angustiante. Esta comprensión de mi salud mental puede resultar incluso revitalizante.

Sin embargo, para mí, estas experiencias positivas son la excepción. Lo habitual es una profunda fatiga emocional, similar a una resaca, que aparece inmediatamente o unas horas después. Al principio pensé que indicaba mayor fragilidad, pero mi terapeuta me aseguró que tanto la euforia como el agotamiento post-terapia son respuestas completamente normales. Aunque normal, no explica el porqué. Aquí, dos expertos en salud mental —Adam L. Fried, PhD, psicólogo clínico y director del programa de psicología clínica en la Universidad Midwestern (Glendale, Arizona), y Lise LeBlanc, psicoterapeuta registrada especializada en trauma y autora de la Guía de PTSD— desmitifican esta fatiga emocional (y a veces física).

El estrés genera cansancio físico y emocional

Los temas tratados en terapia suelen ser estresantes en la vida diaria. Al igual que un médico pregunta por niveles de estrés ante síntomas inespecíficos —como fatiga, insomnio, dolores de cabeza o mareos—, el estrés contribuye a la sensación de agotamiento. Si acudes a terapia por depresión, donde alteraciones del sueño son comunes, esto puede intensificarse.

¿Qué causa el agotamiento post-terapia?

Todos experimentamos estrés, y su respuesta física agota. Discutir temas estresantes en terapia tiene un efecto similar, explica Fried. "Hablar de algo con alto impacto emocional es extremadamente estresante y deja agotado físicamente", afirma. Compara con exámenes importantes o revisiones laborales tensas, donde la fatiga surge abruptamente al finalizar.

En terapia conversacional, se libera material emocional acumulado durante años. "Ese proceso de compartir es emocionalmente agotador, manifestándose como fatiga física. Muchos no perciben la energía invertida hasta 'descargar' la carga", añade Fried.

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No afecta a todos por igual ni siempre

No todos salen exhaustos de cada sesión. Depende del contenido discutido y factores personales. "No todos los temas impactan igual emocionalmente", dice Fried. Sesiones sobre traumas son más agotadoras; otros días, menos. Además, el contexto vital —como un proyecto laboral intenso— influye.

LeBlanc compara el proceso con agitar una bola de nieve: despierta patrones dolorosos. Para introvertidos o personas con ansiedad social, una hora intensa es especialmente agotadora. Extrovertidos, que se energizan socialmente, lo experimentan menos.

Diferencia entre agotamiento emocional y resaca emocional

El "agotamiento emocional" surge de estrés crónico prolongado: fatiga constante, irritabilidad y agotamiento mental. "No recargas adecuadamente, amaneciendo exhausto", explica LeBlanc.

La "resaca emocional" es post-evento intenso, como terapia: inestabilidad, confusión e irritabilidad temporal por gasto emocional breve. Fried aclara que post-terapia no siempre implica irritabilidad como en agotamiento crónico; muchos van a terapia por este último.

Cómo recuperarte tras una sesión

Ambos expertos recomiendan autocuidado. Fried sugiere meditación guiada, paseos o tiempo tranquilo al aire libre para reducir estrés y recargar.

LeBlanc aconseja 15-20 minutos post-sesión para siesta o meditación: "Tras remover emociones difíciles, procesa para consolidar cambios". Programa sesiones con buffer antes de obligaciones. Si no es posible, sé autocompasivo: 5 minutos de respiración o paseo.

Recuerda: es normal. "Indica impacto emocional significativo en lo trabajado", concluye Fried.