El trastorno del procesamiento sensorial (TPS) y el autismo son condiciones distintas que a menudo se confunden debido a síntomas compartidos, pero presentan diferencias clave en su naturaleza y diagnóstico.
Descripción general del autismo
El autismo, o trastorno del espectro autista (TEA), es un trastorno generalizado del desarrollo (TGD) caracterizado por déficits significativos en el lenguaje, la comunicación y las habilidades sociales. Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV-TR) de la Asociación Americana de Psiquiatría, se clasifica junto a otros TGD como el síndrome de Asperger, trastorno generalizado del desarrollo no especificado (TGD-NOS), síndrome de Rett y trastorno desintegrativo infantil.
Esta condición neurológica suele diagnosticarse alrededor de los 2 años por retrasos en el desarrollo infantil temprano. Los síntomas varían en intensidad, desde leves hasta graves, e incluyen problemas de procesamiento sensorial similares al TPS.
Definición del trastorno del procesamiento sensorial
El trastorno del procesamiento sensorial (TPS, o SPD por sus siglas en inglés), también conocido como disfunción de integración sensorial, implica dificultades para recibir y procesar información sensorial. Las personas afectadas luchan con estímulos visuales, táctiles, olfativos, de movimiento, auditivos o gustativos, reaccionando de forma exagerada o insuficiente. El impacto puede ser leve o interferir gravemente en la vida diaria.
El TPS no es un diagnóstico oficial en el DSM-IV-TR, ya que se considera síntoma de otras afecciones como el autismo. Sin embargo, expertos, terapeutas y organizaciones como el Instituto de Trastornos del Procesamiento Sensorial lo reconocen como entidad independiente. Algunas personas lo padecen sin comorbilidades, y grupos de defensa buscan su inclusión en futuras ediciones del DSM.
Relación entre el TPS y el autismo
Ambas condiciones se confunden porque el autismo frecuentemente incluye dificultades sensoriales, pero sus diferencias las distinguen claramente.
Similitudes entre TPS y autismo
Cada caso presenta síntomas únicos en grados variables. Comparten rasgos como:
- Dificultades para procesar información sensorial, con reacciones exageradas o ausentes a vistas, sabores, sonidos u olores.
- Habilidades motoras deficientes: problemas con escritura, deportes, ciclismo o coordinación general.
- Irritabilidad y berrinches frecuentes.
- Dificultades para auto-calmarse.
- Aversión al contacto físico.
- Naturaleza neurológica.
- Eficacia de terapias como la integración sensorial y DIR/Floortime del Dr. Stanley Greenspan.
Diferencias entre TPS y autismo
A pesar de las similitudes, destacan diferencias clave:
- El autismo implica síntomas adicionales como ausencia o limitación del habla, dificultades con contextos lingüísticos, rutinas rígidas, intereses obsesivos o problemas con señales sociales.
- El TPS se limita a alteraciones sensoriales.
- El autismo es un diagnóstico oficial en el DSM-IV-TR; el TPS no lo es.
Cómo obtener un diagnóstico correcto
Si sospecha TPS o autismo en usted o un ser querido, consulte profesionales de inmediato. Busque segundas o terceras opiniones para mayor certeza. Ambas condiciones responden bien a tratamientos actuales; un diagnóstico preciso permite diseñar el plan terapéutico óptimo con su médico.