"Bully", un impactante documental conocido como "shock-u-mentary" por su contenido perturbador, narra las historias de dos niños con síndrome de Asperger, un trastorno del espectro autista (TEA) que frecuentemente los convierte en blancos de burlas, marginación y maltrato en la escuela.
Aunque los realizadores ofrecen amplio contexto sobre Tyler y Alex, incluyendo videos familiares de su infancia, la película omite deliberadamente mencionar sus discapacidades.
Esta fue una decisión intencional, explicó Cynthia Lowen, guionista y productora del filme.
"Su autismo se presentaba de forma que parecía culparlos por ser diferentes", señaló en una entrevista. "No queríamos perpetuar la idea de que las víctimas de acoso lo provocan. Deben estar seguras y protegidas en la escuela. Ese era el mensaje central".
El acoso afecta a muchos niños, pero los con discapacidades son blancos prioritarios, afirmó James H. Wendorf, director ejecutivo del Centro Nacional para Discapacidades del Aprendizaje, en un debate en la Asociación Nacional de Educación, que proyectó la cinta junto a la Federación Estadounidense de Maestros. Indicó que, mientras el 20% de los estudiantes reporta bullying, la cifra supera el 60% entre niños con discapacidades.