Las niñas con anorexia nerviosa exhiben un interés superior al promedio por los sistemas y el orden, junto con puntajes bajos en empatía, un perfil reminiscent de, aunque menos intenso que, el observado en personas con autismo. Esto sugiere posibles características subyacentes compartidas entre ambos trastornos, según Simon Baron-Cohen, director del Centro de Investigación del Autismo de la Universidad de Cambridge.
"Tradicionalmente, la anorexia se ha considerado solo un trastorno alimentario, lo cual es comprensible dada la prioridad de abordar el bajo peso, la desnutrición y el riesgo mortal", explica Baron-Cohen.
"Sin embargo, esta investigación revela que, más allá del comportamiento visible, la mente de una persona con anorexia comparte similitudes con la de alguien con autismo: un fuerte interés por los sistemas. En la anorexia, este se centra en el peso, la forma corporal y la ingesta alimentaria".
El autismo se caracteriza por déficits en interacción social y empatía, comportamientos e intereses repetitivos, y comunicación. Tanto la anorexia como el autismo comparten rigidez en actitudes y comportamientos, egocentrismo, fascinación por detalles y alteraciones similares en regiones cerebrales relacionadas con la percepción social.
Estos hallazgos, según los investigadores, podrían impulsar el desarrollo de tratamientos innovadores para la anorexia.