Un nuevo estudio publicado en la revista Epidemiology indica que las mujeres que toman vitaminas prenatales durante los tres meses previos a la concepción y en el primer mes de embarazo pueden reducir en un 40% el riesgo de que su hijo desarrolle autismo. Este trastorno del espectro autista afecta aproximadamente a 1,5 millones de estadounidenses, o uno de cada 250 nacimientos.
El estudio destaca que las mujeres con variantes genéticas que alteran el metabolismo del folato, como la metilentetrahidrofolato reductasa (MTHFR) —detectable mediante un análisis de sangre simple— tienen más de 7 veces mayor probabilidad de tener un hijo con autismo si no consumen vitaminas prenatales. Todas las vitaminas prenatales incluyen folato (vitamina B) o su forma sintética, el ácido fólico.
«Tomar suplementos vitamínicos prenatales incluso antes de la concepción es un paso concreto que pueden tomar los padres preocupados», declaró la Dra. Irva Hertz-Picciotto, autora principal del estudio, a The New York Times.
La organización March of Dimes recomienda que las mujeres tomen vitaminas prenatales con al menos 400 microgramos de ácido fólico antes de la concepción para prevenir defectos del tubo neural, como la espina bífida. Además de los suplementos, sugieren consumir alimentos ricos en folato:
- Cereales fortificados para el desayuno (verifique la etiqueta para confirmar la fortificación con ácido fólico).
- Lentejas.
- Espárragos.
- Espinacas.
- Frijoles negros.
- Maní (si no hay alergia).
- Jugo de naranja (preferiblemente de concentrado).
- Panes y pastas enriquecidos.
- Lechuga romana.
- Brócoli.
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(Imagen vía: https://blogs.babble.com/)