La investigación avanza hacia la primera prueba biológica para el autismo. Estos anticuerpos se detectan casi exclusivamente en madres de niños con autismo, no en madres de niños con otros trastornos ni en aquellas con hijos de desarrollo típico. Solo el 1% de las madres de niños no afectados presentaban estos anticuerpos en sangre, frente al 23% de madres de niños autistas. Judith Van de Water, inmunóloga y profesora de medicina interna en el Instituto MIND de la Universidad de California Davis, y autora principal del estudio, asesoró a Pediatric Bioscience en el desarrollo comercial de la prueba. Sin embargo, la investigación fue financiada principalmente por el Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental (NIEHS), no por esa empresa.
"No hemos encontrado ninguna madre con estos anticuerpos que no tenga hijos con algún trastorno del desarrollo", afirma Van de Water. "Creemos que esto identifica un subtipo específico de autismo".
Estos anticuerpos son autoanticuerpos, producidos por el sistema inmunitario para atacar erróneamente las propias células del cuerpo. Los científicos desconocen por qué o cuándo se generan en las madres, pero interfieren con el crecimiento, migración y replicación genética de neuronas en el cerebro fetal. Infecciones durante el embarazo —un factor de riesgo conocido para el autismo— o exposición a sustancias químicas tóxicas podrían desencadenarlos, confundiéndolos con invasores, según explica Van de Water.
El estudio analizó a 246 niños autistas y sus madres, junto con 149 niños de desarrollo típico. De las madres con anticuerpos, todas menos una tenían hijos autistas; el hijo restante presentaba TDAH, común en el autismo. Esto indica que una prueba positiva casi asegura un trastorno del desarrollo. No obstante, el 77% de las madres de niños autistas no los tenían, por lo que una prueba negativa no elimina el riesgo.
Hasta ahora, no se asocian a un tipo específico de autismo. "Algunos comportamientos como estereotipias repetitivas (agitar manos) y menor expresión verbal están relacionados, pero no hay una firma conductual única", detalla Van de Water. Los niños no mostraron diferencias en pruebas cognitivas respecto a otros con autismo.