Un estudio publicado en la revista Pediatrics revela que las familias con al menos un niño diagnosticado con autismo ganan un 28% menos que aquellas sin niños autistas. Además, los padres de niños con autismo perciben un 21% menos que en familias donde el niño presenta otra limitación de salud.
Esta brecha salarial se atribuye principalmente a que las madres abandonan el mercado laboral o aceptan empleos peor remunerados, según David Mandell, coautor del estudio.
Estas madres no solo permanecen en casa cuidando a sus hijos con autismo, explica Mandell, director asociado del Centro de Investigación de Servicios y Políticas de Salud Mental de la Universidad de Pensilvania. También dedican tiempo a llamadas con aseguradoras para obtener servicios, asisten a múltiples reuniones escolares y coordinan traslados entre proveedores.
"No se trata de que cuidar a un niño con autismo sea inherentemente más difícil que cuidar a uno con parálisis cerebral o discapacidad intelectual", afirma Mandell, director asociado del Centro de Investigación del Autismo del Hospital Pediátrico de Filadelfia. "Sin embargo, el sistema de servicios para niños con autismo está menos definido y ofrece menos tratamientos apropiados".
Aproximadamente 1 de cada 110 niños en Estados Unidos tiene un trastorno del espectro autista (TEA).