La equinácea, una planta tradicionalmente empleada para aliviar síntomas de resfriados y fortalecer el sistema inmunitario, incluso en casos graves como el cáncer, carece de respaldo científico sólido para ninguna aplicación terapéutica, según la evidencia disponible.
En este artículo, basado en estudios clínicos revisados, exploramos los usos tradicionales, efectos secundarios y la eficacia real de la equinácea como remedio natural.
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¿Qué es la equinácea?
Originaria de América del Norte, las equináceas pertenecen a un género de plantas utilizado por pueblos indígenas desde hace siglos. Los Pawnee la empleaban contra dolores de cabeza, los Lakotah como analgésico general, y tribus como Kiowa y Cheyenne para resfriados y dolores de garganta.
Existen nueve especies en el género Echinacea. Las más comunes en suplementos son Echinacea purpurea y Echinacea angustifolia, junto con Echinacea pallida, paradoxa, simulata, atrorubens, laevigata, sanguinea y tennesseensis.
Se consume principalmente en infusiones, zumos o extractos de raíces y flores, fresca o seca, para uso oral o tópico.
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¿Para qué se utiliza?
Hoy en día, se emplea para diversas afecciones, especialmente resfriados comunes. También se toma como suplemento o se aplica tópicamente en la piel para prevenir infecciones en heridas.
Algunos la promueven como remedio para trastornos inmunológicos graves, incluido el cáncer, basándose en su supuesto efecto estimulante sobre el sistema inmune contra infecciones.
Además, ciertas especies se usan en jardinería ornamental o para restaurar praderas degradadas, gracias a su rápido crecimiento y flores resistentes.
¿Tiene efectos terapéuticos comprobados?
La mayoría de estudios se centran en resfriados, su uso principal. Sin embargo, hacen falta más investigaciones para otras indicaciones.
La evidencia confirma que la equinácea no acorta la duración de los síntomas de resfriado una vez establecido, siendo similar a un placebo.
Su rol preventivo es incierto: algunos ensayos sugieren un leve beneficio, pero no definitivo. Se investigan sus componentes activos y bacterias sobre el sistema inmune.
Cancer Research UK (2012) concluye que no hay pruebas de eficacia contra el cáncer, ni para mitigar efectos de quimioterapia o radioterapia.
Efectos secundarios y precauciones
Los efectos varían por especie, parte usada y otros ingredientes. Es generalmente segura a corto plazo, pero faltan datos a largo plazo.
Reacciones comunes gastrointestinales incluyen náuseas, vómitos y dolor abdominal. Alergias graves son posibles, sobre todo en alérgicos.
Muchos productos no están regulados ni probados en humanos, por lo que se recomienda precaución y consultar a un profesional.