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Origen e Historia del Ajo: De Asia Central a Remedio Milenario

El ajo (Allium sativum), bulbo de una planta perenne de la familia de las liliáceas —a la que también pertenecen cebollas y puerros—, es un ingrediente culinario esencial y un potente remedio natural.

Esta planta produce escasas flores (verdosas, blanquecinas o rosadas), sin tallo, con hojas que emergen directamente del bulbo subterráneo. La cabeza de ajo está envuelta en una capa blanca y contiene de 8 a 12 dientes, cada uno de unos 1,5 cm de ancho, 2-3 cm de largo y 5-9 gramos de peso.

Ampliamente usado en la cocina, el ajo destaca por sus beneficios para la salud. ¿Quieres conocer su origen e historia? En este artículo lo detallamos con rigor histórico.

Origen e Historia del Ajo

El Allium sativum actual deriva de Allium longicuspis, endémica de Asia Central. De allí se extendió al Mediterráneo, llegando a Grecia en la antigüedad.

Su expansión fue rápida, pese a desafíos por su intenso sabor y aliento. Curiosamente, algunos templos griegos prohibían el acceso a quienes lo habían consumido.

El término latino "sativum" significa "cultivado". Durante el Imperio Romano (siglos III a.C. al IV d.C.), se cultivó masivamente en Europa, incorporándose a la dieta como condimento. Las tropas lo usaban como antiséptico y vigorizante, intuyendo sus propiedades medicinales.

En la historia del ajo en España, el siglo XIV lo vetó para caballeros por su aliento, como refleja El Quijote de Cervantes. Afortunadamente, en los siglos XIX y XX se normalizó su consumo en España, Italia y Francia.

El Origen del Ajo como Alimento Medicinal

Hipócrates, padre de la medicina, decía: "Que tu alimento sea tu medicina". El ajo encarna esta filosofía, documentado como remedio desde el III milenio a.C. en Egipto. Grabados en la Pirámide de Keops muestran su uso para fortalecer a los obreros, y el Papiro de Ebers (1700 a.C.) detalla sus aplicaciones.

Textos de Heródoto, Teofrasto, Aristóteles, Plinio, Galeno y Dioscórides lo avalan. En el Imperio Bizantino y la Edad Media, formó parte de la farmacopea contra úlceras y dolores de oído, neutralizando venenos.

La Escuela de Salerno (siglo VII) lo incluyó entre sus remedios estrella. Llegó a América en 1492 con los españoles, integrándose en la dieta continental.

Propiedades del Ajo para la Salud

Con más de 2000 componentes activos (aceites volátiles, compuestos organosulfurados, flavonoides, vitaminas, alicina...), el ajo ofrece beneficios probados:

  • Actividad antibacteriana y antiséptica.
  • Mejora la circulación, fluidifica la sangre y previene coágulos.
  • Reduce el colesterol LDL y eleva el HDL.
  • Antioxidante cardíaco contra radicales libres.
  • Reduce el riesgo de cáncer.
  • Efectivo contra bacterias, virus y hongos.
  • Estimula el sistema inmunitario.
  • Reduce la hipertensión gracias a la alicina.
  • Acorta resfriados.
  • Mejora el control de la diabetes.
  • Apoya la pérdida de peso con dieta y ejercicio.
  • Actividad diurética para eliminar toxinas.
  • Estimula hígado, vesícula y páncreas para mejor digestión.
  • Propiedades bactericidas, antifúngicas y antivirales como coadyuvante en SIDA.

España, primer productor europeo y cuarto mundial (tras China), consolida su legado milenario.