Si estás cerca de tu fecha de parto, es esencial conocer las señales del trabajo de parto falso. Aunque la emoción por la llegada de tu bebé es grande, distinguirlas del parto real puede ser un desafío.
¿Qué son las contracciones de Braxton Hicks?
Las contracciones de parto falso, conocidas como contracciones de Braxton Hicks, son contracciones uterinas normales que pueden aparecer desde el segundo trimestre, pero son más frecuentes en el tercero. Se considera que preparan el útero para el parto, contribuyendo al borramiento del cuello uterino.
La mayoría de las mujeres las describen como molestias leves que suelen aliviarse con descanso, una siesta o un refrigerio. Sin embargo, cerca del parto, es fácil confundirlas con contracciones reales.
Cómo reconocer las señales de parto falso
Las madres primerizas suelen preocuparse por identificar el parto verdadero, pero incluso las experimentadas pueden tener falsas alarmas, ya que cada embarazo es único.
Ubicación
En el parto falso, el dolor se concentra en la ingle y la parte baja del abdomen, como un endurecimiento general. En el parto real, comienzan en la parte superior del abdomen y se extienden a la espalda baja.
Duración inconsistente
Cronometra no solo el intervalo, sino la duración. Las reales duran unos 30 segundos al inicio y aumentan a 60 segundos. Las falsas varían sin patrón.
Falta de progresión
El parto verdadero progresa: contracciones más frecuentes e intensas. Las falsas son aleatorias en intervalo e intensidad.
Se detienen con movimiento
Las de Braxton Hicks disminuyen o paran al caminar, cambiar de posición o hidratarse. Las reales persisten hasta el nacimiento.
Señales del verdadero trabajo de parto
Estos indicadores confiables sugieren que el parto ha comenzado:
- Pérdida del tapón mucoso o sangrado leve (show bloody).
- Heces blandas.
- Contracciones intensas e imposibles de ignorar.
- Pérdida de apetito.
- Dificultad para caminar durante ellas.
Cómo mantenerte segura
Consulta a tu médico si las contracciones van con:
- Presión pélvica o vaginal.
- Sangrado.
- Fuga de líquido.
- Náuseas, vómitos o diarrea.
Si dudas tras revisar estas señales, llama a tu proveedor o acude al hospital. Mejor una falsa alarma que demorarse. Los profesionales están acostumbrados.