En estos días de confinamiento, todos nos preguntamos cuándo terminará y qué haremos al recuperar la normalidad. Los gobiernos hablan de una reapertura gradual y escalonada. En VillaRamadas, centro especializado en salud mental con años de experiencia en psicología clínica, hemos analizado las fases emocionales vividas durante el confinamiento y cómo prepararnos para la desescalada. Identificamos 6 fases: negación, negociación, aceptación, responsabilidad, amor y gratitud.
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Las fases psicológicas del confinamiento
Basado en nuestra observación clínica y el análisis de miles de casos durante esta crisis, detallamos cada fase. Actualmente, nos encontramos en la cuarta.
Primera fase: negación
Desde diciembre de 2019, oímos sobre un virus en Wuhan, China. En Europa, lo minimizamos, pensando que no nos afectaría. El 31 de enero de 2020, llega a Italia (Lombardía) y España (La Gomera), pero lo comparamos con una gripe sin alarmarnos. Vivimos en negación: "A otros les pasa, no a nosotros".
Segunda fase: negociación
Las noticias nos hacen dudar: ¿es grave? ¿Llegará aquí? Esto surge con los primeros casos en Europa. Comentamos: "En China murieron 3.000, pero nuestra sanidad es mejor. Es como la gripe". Algunos incluso viajan a Italia sin preocuparse.
Tercera fase: aceptación
El 21 de febrero, Italia cierra 11 municipios; el 8 de marzo, declara alarma nacional. El 14 de marzo de 2020, España hace lo propio, seguido por la UE y el mundo. Aceptamos la realidad y actuamos: medidas higiénicas, apoyo a vulnerables y protocolos contra el contagio.
Cuarta fase: responsabilidad
Respondemos con disciplina: quedarnos en casa, salir solo para lo esencial, usar mascarillas, guantes y mantener distancia. El gobierno permite salidas con hijos, y cumplimos. El 26 de abril, demostramos madurez colectiva, avanzando hacia la siguiente fase.
Quinta fase: amor
Ya no solo protegemos a los nuestros, sino a la sociedad entera. Pensamos en las familias afectadas y en los sanitarios heroicos. Este amor se extiende a desconocidos. Valoramos nuestro trabajo, aumenta nuestra autoestima y sonreímos con renovado entusiasmo.
Sexta fase: gratitud
En la desescalada, sentiremos gratitud profunda por estar vivos, abrazar seres queridos y disfrutar de la libertad. Apreciaremos el mar, la montaña y el día a día como nunca. Hemos crecido como individuos, familias y sociedad, alcanzando un estado de plenitud.