Desde hace décadas, los científicos han buscado conexiones entre la conducta animal y el pensamiento humano, atribuyendo a veces estados mentales complejos a diversas especies. Sin embargo, este enfoque puede llevar a inferencias excesivas, interpretando acciones simples como procesos cognitivos avanzados.
El canon de Lloyd Morgan ofrece un antídoto: prioriza explicaciones simples antes de asumir procesos mentales complejos en la conducta animal. A continuación, exploramos su origen, aplicación y relevancia, basándonos en la evidencia científica histórica y actual.
- Artículo relacionado: "¿Qué es la Etología y cuál es su objeto de estudio?"
¿Qué es el canon de Lloyd Morgan?
Conocido también como la ley de parsimonia en el estudio del comportamiento y el pensamiento animal, este principio guía la investigación en psicología animal. Establece que no debemos interpretar una acción animal como resultado de una facultad psíquica superior si una explicación inferior basta.
En esencia, evita atribuir pensamientos complejos, consciencia o planificación a comportamientos que se asemejan superficialmente a los humanos. C. Lloyd Morgan, en el contexto de finales del siglo XIX y principios del XX, propuso esta máxima ante la popularización de la teoría darwiniana, que impulsaba interpretaciones antropomórficas en primates y otras especies.
En su libro Habit and Instinct (1896), Morgan se centró en el aprendizaje animal mediante ensayo y error, distinguiendo reacciones innatas (instintivas) de las adquiridas por imitación. Criticó las inducciones subjetivas basadas en introspección retrospectiva, favoreciendo observaciones objetivas para evitar proyectar estados mentales humanos en los animales.
La versión psicologista de la navaja de Ockham
El canon de Lloyd Morgan es una adaptación al ámbito psicológico de la navaja de Ockham, principio del siglo XIV que postula: no multiplicar entidades innecesariamente. Si dos modelos explican un fenómeno, elija el más simple.
Sin embargo, enfrenta críticas: la simplicidad no siempre equivale a veracidad, como señaló Einstein, quien priorizaba el poder explicativo. Además, definir "simplicidad" puede ser ambiguo, y rechazar modelos complejos sin evidencia empírica roza la pseudociencia.
Utilidad científica actual
En la psicología y etología modernas, donde crecen las hipótesis sobre cognición animal, el canon previene explicaciones antropocéntricas excesivas. Evita afirmar autoconciencia en especies sin evidencia sólida, crucial en debates éticos sobre animales de consumo.
El conductismo radical se nutrió de este principio, enfocándose en lo observable y elevando la psicología a ciencia rigurosa. Hoy, aunque aceptamos procesos mentales en animales, exagerarlos sin parsimonia distorsiona la investigación. Muchos comportamientos aparentan complejidad, pero suelen ser instintivos o casuales.
- Quizás te interese: "¿Son más inteligentes los gatos o los perros?"
Ejemplos en conducta animal
Veamos casos donde explicaciones mentalistas fallaron, validando el canon.
1. Emparejamiento en pingüinos
Los pingüinos rey de las islas Kerguelen forman parejas monógamas, incluyendo homosexuales. Inicialmente, se hipotetizó que machos "conscientes" de desequilibrios sexuales se emparejaban para equilibrar la población. Pero estos pingüinos no distinguen sexos visualmente.
La explicación parsimoniosa: homosexualidad genuina o confusión en el cortejo.
2. Luchas en mariposas
Las mariposas macho compiten, a veces en vuelo. Se asumió rivalidad sexual, pero muchas especies no distinguen sexos, impulsadas por hormonas. Lo que parece pelea podría ser intento de cópula fallido, con contactos suaves similares al apareamiento.
Referencias bibliográficas:
- Heyes, C. M. (1998). Theory of mind in nonhuman primates. Behavioral and Brain Sciences, 21(1): pp. 101 - 134
- Premack, D. & Woodruff, G. (1978) Does the chimpanzee have a theory of mind? Behavioral and Brain Sciences, 4: pp. 515 - 526.
- Dennett, D. C. (1983) Intentional systems in cognitive ethology: The “Panglossian paradigm” defended. Behavioral and Brain Sciences, 6: pp. 343 - 390.