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Cómo controlar la ira

Cuando sentimos una enorme rabia o furia, se suele decir que somos presas de la ira. Pero esta emoción en ocasiones puede hacernos ir mucho más allá, haciéndonos padecer ataques que pueden desencadenar reacciones violentas. Así, una persona que tiene un ataque de ira es capaz de agredir a otra, causar daños a objetos materiales o incluso a sí mismo. Por eso en unComo.com te explicamos cómo controlar la ira y aprender a manejar mejor la molestia y frustración.

Pasos a seguir: 1

Cuando estamos ante una situación que nos genera ira presentamos ciertas manifestaciones físicas, por eso es normal sentir como nuestro corazón se acelera, nuestro rostro se enrojece debido al aumento de las pulsaciones y nuestra adrenalina sube. Es en este momento cuando resulta importante controlarnos para evitar un estallido.

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En primer lugar es bueno que sepas que todos experimentamos la rabia, molestia o frustración. Estas emociones son conocidas por todos los humanos, sin embargo no todas las personas se dejan llevar por ellas.

El primer paso para controlar la ira es entender que tú eres y debes ser el dueño de tus propias emociones y no permitir que ellas te controlen a ti. Somos seres, ante todo, racionales y justamente nuestra capacidad de pensar es lo que nos diferencia de los animales. Por eso, emplea tu sentido común y no te dejes arrastrar por la emoción ante una situación que te genera ira.

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Cuando sientas que la ira se apodera de ti, encuentra el modo adecuado de expresar tus emociones sin incurrir en la violencia. Es muy importante aprender a canalizar la ira y convertirla en una acción que te ayude a resolver tus conflictos y no a aumentarlos. Si al comienzo te crees incapaz, lo mejor entonces es poner momentáneamente distancia entre tú y aquello que te molesta, con el fin de aclarar tus ideas y calmarte.

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Hay un truco para controlar la ira que seguramente habrás escuchado antes pero que es muy efectivo: respira profundo.

Respirar profundamente nos ayuda a oxigenar el cerebro, concentrarte en el ritmo de las respiraciones calmará tu mente y te ayudará a disipar la molestia. Después de pasar algunos minutos respirando profundamente, piensa bien el modo en el que debes actuar para resolver aquello que te genera ira, y recuerda no te dejes llevar por la emoción sino por tu lado racional. También se pueden practicar técnicas de respiración durante este tiempo para ayudar a bajar la presión arterial y despejar tu mente, esto te ayudará a abordar la situación de una manera tranquila, madura.

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Es importante que aprendas a controlar tu ira y a canalizarla mediante palabras y no a través de acciones violentas. Así es necesario que busques hablar de forma pausada, intentando expresar al otro aquello que te molesta siempre dialogando y nunca gritando. Evita discutir, porque esto podría aumentar tu ira y afectar también a la otra persona.

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También resulta conveniente cambiar nuestro esquema de pensamiento para aprender a controlar la ira. Debes ser responsable de tus acciones y no intentar culpar siempre a otros por lo que te ocurre, puede que estés molesto pero en ocasiones solo tú eres culpable de eso que te genera frustración. Recuerda que los actos tienen consecuencias.

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Muchas veces los ataques de ira están vinculados con problemas muy profundos. En esos casos, para controlar la ira será necesario realizar todo un cambio en el estilo de vida, buscando mejorar a través de diversas actividades que fomenten la calma y relajación.

En unComo te recomendamos que hagas ejercicio con frecuencia, que además practiques actividades relajantes como el yoga o la meditación y que encuentres una afición que te guste y que te permita aumentar la concentración y mantener la calma.

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Hay ocasiones en las que es posible realizar todos estos cambios sin la ayuda de terceros, pero cuando los problemas de ira son importantes y se traducen en constantes ataques violentos, resulta fundamental buscar ayuda para controlar la ira. Por eso en esos casos, desde unComo te recomendamos que visites a un terapista, quien te podrá ayudar a encontrar las razones de tu frustración y canalizarlas de forma adecuada.

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Considera exactamente lo que podría ser la causa de tu enojo. Ve a la raíz de tu ira, la ira es un síntoma, ve a las causas y actúa sobre ellas. ¿Las acciones de otra persona te molestan?, ¿la expresión de otra emoción que puedas estar sintiendo, como los celos?. Sea lo que sea, si se puede determinar con precisión lo que muestra tu problema de ira, es probable que puedas ponerle fin.

Este artículo es meramente informativo, en unCOMO no tenemos facultad para recetar ningún tratamiento médico ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a acudir a un médico en el caso de presentar cualquier tipo de condición o malestar.