La investigación sobre las neuronas espejo y su posible relación con el autismo ha experimentado un giro inesperado. La teoría que postula una disfunción en estas neuronas como causa principal del trastorno del espectro autista (TEA) está siendo cuestionada por evidencia científica reciente.
¿Qué son las neuronas espejo?
Estas neuronas especializadas en el cerebro facilitan el aprendizaje y la interacción social. Se localizan principalmente en la corteza parietal inferior y la corteza premotora. Su característica única es activarse no solo al realizar una acción, sino también al observar a otra persona ejecutarla.
Este mecanismo genera una conexión entre percepción y experiencia que permite:
- La imitación de comportamientos.
- El desarrollo de la empatía.
- La sensación de malestar ante el dolor ajeno.
- La comprensión de señales sociales.
Tradicionalmente, se ha asociado una posible disfunción en estas neuronas con la "ceguera mental" observada en el TEA.
Investigación sobre neuronas espejo y autismo
Las dificultades en empatía y la comprensión de emociones ajenas son desafíos clave en el TEA. Inicialmente, se centró la atención en una disfunción de las neuronas espejo como causa potencial.
Vínculos entre neuronas espejo y autismo
Dada la complejidad del TEA en la comunicación social, varios estudios respaldaron esta hipótesis:
- Un estudio de la Universidad de San Diego mostró que las neuronas espejo en personas con autismo no se activan al observar acciones ajenas, pero sí al realizarlas. Se midió en 10 participantes mediante EEG.
- Investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles detectaron falta de actividad en sistemas de neuronas espejo en 12 niños con autismo de alto funcionamiento, usando fMRI.
- En el Children's Hospital of Philadelphia, un análisis DTI en 13 niños autistas reveló anomalías en la materia gris asociada a estas neuronas.
Sin embargo, investigaciones más recientes indican que estos sistemas funcionan normalmente en personas con autismo.
Actividad normal de las neuronas espejo en el autismo
La hipótesis de la disfunción es atractiva, pero estudios posteriores, como uno publicado en la revista Neuron, encontraron respuestas normales y robustas en participantes autistas mediante fMRI, comparados con controles neurotípicos.
Ilan Dinstein, neurocientífico, explica estas discrepancias por un posible retraso en la activación, malinterpretado como disfunción. Su equipo en la Universidad de Washington y NYU confirmó activaciones equivalentes en ambos grupos. New Scientist tituló: "Neuronas espejo que se comportan normalmente en el autismo".
La teoría del "cerebro ruidoso"
Dinstein propone una alternativa: no un fallo en sistemas específicos, sino en las conexiones globales del cerebro, explicando la diversidad del TEA. Esta idea gana terreno en la investigación actual.