Los primeros signos de autismo varían en cada niño, ya que todos son únicos. Sin embargo, ciertos comportamientos, como caminar de puntillas, pueden alertar a los padres sobre posibles retrasos en el desarrollo. Aunque no siempre indica autismo, este hábito se ha asociado durante décadas con retrasos en el lenguaje y el espectro autista.
¿Es normal?
Es habitual que niños de hasta 2 o 3 años caminen de puntillas. Pasada esta edad, consulte con el pediatra para descartar problemas físicos o del desarrollo. El Dr. Thomas Lock, pediatra del desarrollo en Riley Children's Health, explica: "Algunas personas que caminan de puntillas tienen autismo. Algunas personas con autismo no caminan de puntillas". Por ello, evalúe el comportamiento global de su hijo antes de alarmarse.
Causas
Los niños caminan de puntillas por diversas razones. Si su hijo puede explicar por qué lo hace, facilitará identificar la causa. En niños con autismo, comunicarlo puede ser difícil.
Trastornos del desarrollo
Caminar de puntillas se vincula a trastornos como parálisis cerebral, distrofia muscular, problemas neurológicos, autismo y TDAH. A veces, se debe a un tendón de Aquiles corto. Estudios indican que un tercio de niños con autismo lo hacen. En casos extremos, se observan diversos trastornos.
Problemas sensoriales
Los procesos sensoriales, motores y de procesamiento influyen en este comportamiento. Sucede menos en superficies blandas que en duras. Algunos niños lo evitan por el frío del suelo. En niños neurotípicos, la textura importa; en autistas, se intensifica.
Cuándo preocuparse
Preocúpese si acompaña a otros problemas que alteran el desarrollo normal a los 2-3 años. Pregúntese:
- ¿Tiene dificultades en otras áreas?
- ¿Qué otros comportamientos preocupantes muestra?
- ¿Impactan negativamente su vida diaria?
El desarrollo físico se ve afectado
Si limita la movilidad, genera preocupación a corto y largo plazo. Puede causar:
- Pérdida de rango en tobillos
- Menos resistencia al caminar
- Problemas posturales
- Dolor de espalda en adultos
Distrae de una preocupación mayor
Si está ligado a otro trastorno, el riesgo es pasar por alto el tratamiento integral. Es la punta del iceberg; debajo puede haber autismo, parálisis cerebral u otros, que requieren atención completa.
Qué pueden hacer los padres
Como principal defensor de su hijo, su observación es clave. Aunque no resuelva todo solo, saber dónde buscar ayuda marca la diferencia.
Evaluar objetivamente el comportamiento
Observe durante días o una semana y documente:
- ¿Camina de puntillas la mayor parte del tiempo?
- ¿Interfiere en movilidad (caminar, escalar)?
- ¿Dificultades en comportamiento, comunicación o salud física?
Consulte al pediatra
El Dr. Lock insiste: "Comience con el médico de atención primaria". Evaluará si es parte de algo mayor, derivará a especialistas y sugerirá acciones en casa.
Abordar la causa
Si es autismo, enfóquese en él; el pediatra derivará a especialistas. Si persiste, a fisioterapia.
Sea proactivo con la salud de su hijo
Los padres son los mejores aliados. Detectar tempranamente impactos el desarrollo futuro, sin exagerar.