Aunque el diagnóstico promedio del autismo se realiza alrededor de los 4 años, algunos adolescentes de alto funcionamiento o con gran capacidad de imitación pueden pasar desapercibidos hasta esta etapa. Muchos síntomas del TEA son comunes a todas las edades, pero ciertos signos emergen o se intensifican durante la adolescencia.
Dificultad para tomar turnos en la conversación
Tomar turnos es esencial en una charla fluida, pero para las personas con TEA puede ser complicado discernir cuándo termina uno y empieza el otro. Hablar en exceso sobre un tema o no responder adecuadamente son indicadores del TEA en cualquier edad. Las mayores demandas sociales en la adolescencia hacen estos problemas más visibles.
Problemas para organizar tareas o dividirlas en pasos
Los desafíos en el funcionamiento ejecutivo —planificar, priorizar o desglosar tareas— son habituales en el TEA. En la adolescencia, con mayores responsabilidades como cambiar de clase, gestionar tareas escolares y domésticas, estos déficits se hacen evidentes. Un adolescente con TEA puede luchar por completar asignaciones, prepararse para la escuela o administrar el tiempo.
Muy pocos amigos o aislamiento social
Según un estudio de 2011 sobre habilidades sociales en adolescentes, los jóvenes con TEA son menos invitados a actividades extracurriculares. Muchos tienen un solo amigo o ninguno. Esto, que ya podía notarse en primaria, se acentúa en la adolescencia, cuando la socialización con pares es clave.
Interpretación literal o credulidad excesiva
Los adolescentes con TEA a menudo toman las cosas al pie de la letra, lo que los hace vulnerables a bromas. El pensamiento literal es común en el TEA. En esta etapa, con chistes más elaborados, esta diferencia se nota más y puede derivar en burlas.
Lucha contra la depresión
Hasta el 37% de los adolescentes con TEA padecen depresión mayor, frente al 5% de sus pares neurotípicos. En niños ya retraídos, incluye rumiación sobre errores, mal humor, agresividad, descuido personal o cambios conductuales. Si sospechas depresión, consulta siempre a un profesional, con o sin diagnóstico de TEA.
Intereses o juguetes no acordes a la edad
Los niños con TEA no siempre maduran al mismo ritmo. Pueden seguir jugando con muñecas, juguetes infantiles o viendo programas para más pequeños. Un adolescente con autismo puede apasionarse por temas que parecen inmaduros para su edad.
Evasión o rechazo a la escuela
Evitar la escuela es común en el TEA, especialmente en adolescencia por la presión social o el bullying. Puede manifestarse como rechazo directo o síntomas psicosomáticos como malestar físico sin causa aparente.
Historial de trastornos alimentarios
Trastornos como la anorexia se asocian al TEA; estudios indican que hasta el 33% de personas con anorexia muestran rasgos de TEA. Emergen en adolescencia, con diagnóstico promedio entre 16-19 años.
Dificultades con las transiciones
Cambiar de actividad es desafiante en el TEA, más en adolescencia con cambios corporales, roles y expectativas sociales. Romper rutinas establecidas genera estrés, mal comportamiento o evitación.
Detecta las señales para brindar ayuda temprana
Identificar signos de TEA en adolescentes permite intervenir a tiempo para mejorar su funcionamiento y bienestar. Si sospechas autismo, consulta a un pediatra o psiquiatra especializado para un diagnóstico preciso.