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Estudio sobre desarrollo emocional en niños con autismo genera fuerte controversia en la comunidad

Un reciente estudio sobre el trastorno del espectro autista (TEA) ha desatado una intensa polémica. Los investigadores atribuyen las críticas a una mala interpretación de su trabajo, mientras que miembros de la comunidad autista lo consideran éticamente inaceptable.

El estudio, publicado a principios de diciembre en el Autism Research, la revista oficial de la Sociedad Internacional para la Investigación del Autismo, analiza el desarrollo de dificultades emocionales como la ansiedad y la depresión en niños pequeños con TEA.

"Estas pueden impactar significativamente en la calidad de vida de las personas con autismo", explican los autores en un comunicado. "Décadas de investigación en la población general muestran que el desarrollo emocional atípico en la infancia temprana predice angustia futura, pero faltan estudios en niños con autismo".

Las críticas se centran en los métodos: una usuaria de Twitter, autoidentificada como autista, denunció que los investigadores "aterrorizaron a niños pequeños autistas" usando un extraño y objetos como una araña. Su tuit acumula más de 1.000 likes y comentarios que lo tildan de "despreciable" y "poco ético".

Los investigadores defienden el protocolo, aprobado por la Junta de Revisión Institucional de Yale y alineado con normas federales éticas. "Los estímulos fueron breves, de baja intensidad, intercalados con juego y similares a situaciones reales. Padres consintieron voluntariamente, estuvieron presentes y podían detener la sesión. Los niños se calmaron rápidamente sin emociones negativas intensas", afirman.

Sin embargo, expertos como Zoe Gross, de la Red de Autodefensa Autista (ASAN), cuestionan el enfoque: "Estudios típicos sobre miedo observan reacciones naturales, no inducen terror deliberadamente".

Además, Gross advierte de una "cultura de deshumanización": "Al notar diferencias en respuestas al miedo, sugieren que los autistas reaccionen 'típicamente', sin probar que sea dañino o beneficioso".

Los autores responden: "Hemos dedicado nuestras carreras al TEA y priorizamos el bienestar de participantes".

Resultados: niños con autismo mostraron menos angustia ante objetos nuevos que pares neurotípicos, pero más ante extraños. "Estos patrones sugieren riesgos emocionales tempranos, guiando intervenciones clínicas", concluyen.