El trastorno del espectro autista (TEA) es un trastorno del neurodesarrollo que impacta las habilidades sociales y el desarrollo general. Según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE.UU., afecta aproximadamente a 1 de cada 36 niños, con prevalencia que ha aumentado en años recientes. Los niños con autismo suelen enfrentar desafíos en la interacción social y pueden exhibir comportamientos repetitivos o rituales. El TEA varía en gravedad, desde casos leves hasta severos.
Las causas exactas del autismo permanecen desconocidas, aunque se implican factores genéticos y ambientales. No existe cura, pero intervenciones como terapias ocupacional, del habla y conductual pueden mitigar síntomas. Una opción emergente y controvertida es el aceite de cannabidiol (CBD), un compuesto natural derivado del cannabis.
El aceite de CBD se produce sin cantidades significativas de tetrahidrocannabinol (THC), el componente psicoactivo de la marihuana, por lo que no produce efectos euforizantes. Está disponible en herbolarios, farmacias y dispensarios de cannabis medicinal, en formas como tinturas, cápsulas, cremas o geles.
Estudios preliminares sugieren que el CBD beneficia condiciones como dolor crónico, ansiedad, TDAH, trastornos gastrointestinales, insomnio y más. Un ensayo de abril de 2018 publicado en Neurology, realizado por investigadores israelíes en 60 niños con autismo, mostró reducciones en problemas de conducta, comunicación y ansiedad.
Muchos padres han adoptado el CBD, reportando mejoras en la regulación emocional, sueño y control de síntomas autistas.
Sin embargo, expertos como Mandi Silverman, PsyD, MBA, directora senior del Centro de Autismo del Child Mind Institute, advierten sobre la falta de evidencia sólida en niños. Recomienda informarse exhaustivamente antes de usarlo.
"Los padres a menudo buscan soluciones rápidas para trastornos como el autismo, y el CBD parece prometedor", explica Silverman. "Pero no cuenta con respaldo científico robusto ni aprobación de la FDA para este uso".
Aquí los principales riesgos del aceite de CBD para el autismo:
- No hay ensayos clínicos grandes que confirmen su seguridad o eficacia en autismo; se desconoce su absorción exacta en el cuerpo.
- La concentración de CBD varía entre lotes, impidiendo dosificaciones precisas.
- No todos los productos se prueban en laboratorio, pudiendo contener THC u otros contaminantes, según el Child Mind Institute.
- Puede interactuar con medicamentos concomitantes.
- Efectos secundarios comunes incluyen somnolencia y sequedad bucal.
Legalmente, las regulaciones varían: algunos estados permiten CBD de cáñamo (bajo 0,3% THC), otros lo restringen. Verifique las leyes locales.
En resumen, si considera el CBD para su hijo, evalúe pros y contras con un pediatra o experto en cannabis medicinal. Elija productos testeados con bajo THC y sea un consumidor informado para la salud infantil.