Los higos son una fuente excepcional de energía natural, perfectos para deportistas durante esfuerzos intensos, niños en etapa de crecimiento y mujeres embarazadas. Su dulzor meloso los convierte en un verdadero manjar, ideal para consumir frescos. Sin embargo, combinados con aguardiente, adquieren un carácter único, especialmente en invierno gracias a su alto valor calórico.
Pasos a seguir:
Selecciona higos con excelente aspecto y en su punto óptimo de tersura para evitar que se aplasten.
Corta ligeramente el pedúnculo de cada higo e introdúcelos en un tarro. Cúbrelos con abundante aguardiente de 65 grados.
Cierra el tarro herméticamente y déjalo macerar durante 15 días.
Extrae el aguardiente del frasco sin tocar la fruta. Disuelve 500 g de azúcar molido en un poco de agua por cada kilo de higos y añade el aguardiente a esta mezcla.
Vuelve a introducir el líquido en el tarro, ciérralo bien y guárdalo en un lugar fresco.
Opcionalmente, incorpora anís estrellado al aguardiente para potenciar aún más el sabor de los higos. Un placer irresistible.