Para muchas mujeres embarazadas, conocer la eclampsia es fundamental para una gestación segura.
¿Qué es la eclampsia?
La eclampsia es una complicación grave y potencialmente mortal del embarazo o el parto, que afecta a 1 de cada 2.000-3.000 embarazos. Se caracteriza por convulsiones en la mujer sin afección cerebral previa, y puede progresar a coma.
Generalmente, surge tras un diagnóstico previo de preeclampsia, que incluye hipertensión arterial, aumento rápido de peso y proteinuria, y ocurre en hasta el 10% de los primeros embarazos.
Síntomas
En la eclampsia, los síntomas de preeclampsia se agravan. Incluyen:
- Náuseas y vómitos
- Dolor de cabeza intenso
- Dolor muscular
- Convulsiones
Sin tratamiento, pueden surgir complicaciones graves como:
- Insuficiencia hepática
- Trastornos de coagulación
- Edema pulmonar
- Coma
El feto también se ve afectado: la hipertensión reduce el flujo placentario, retrasando el crecimiento o causando desprendimiento de placenta, con riesgo de muerte fetal.
Causas
La causa exacta es desconocida, pero se asocian factores como dieta, genética, alteraciones vasculares, problemas placentarios o del sistema nervioso.
¿Quién está en riesgo?
Factores de riesgo incluyen:
- Pertenecer a la etnia afroamericana
- Primer embarazo
- Edad superior a 35 años
- Hipertensión preexistente
- Enfermedad renal previa
- Diabetes
- Embarazo múltiple
- Embarazo adolescente
Aunque es más frecuente en primerizas, un episodio previo eleva el riesgo en gestaciones futuras. Hay un componente genético si hay familiares afectados.
Diagnóstico
El obstetra realiza examen físico, mide la presión arterial, análisis de sangre (función renal, hepática y coagulación) y prueba de orina para proteinuria.
Tratamiento
Con preeclampsia, se monitorea con pruebas y controles tensiómetros. En eclampsia, el parto es el tratamiento definitivo, tras estabilización.
Se previenen convulsiones con sulfato de magnesio (u opciones como barbitúricos o diazepam), continuado hasta 48 horas postparto. Se controla la hipertensión con hidralazina o labetalol.
Se induce parto con oxitocina o se realiza cesárea si es necesario, especialmente antes de 34 semanas o con afectación fetal.
Seguimiento
En EE.UU., las muertes por eclampsia son raras. No se puede predecir recurrencia, por lo que se requiere vigilancia estricta en embarazos futuros. La eclampsia es seria, pero con manejo adecuado, la mayoría de madres y bebés tienen buen pronóstico. Conoce los síntomas para actuar a tiempo.