Dicen que admitir que necesitas ayuda es el primer paso hacia la recuperación, pero no es fácil darlo. La mayoría de las personas con trastornos mentales han sido culpadas por su condición en algún momento. Sus síntomas se ven como "una fase" pasajera o algo que pueden superar solos. Se les acusa de buscar atención o enfrentan discriminación laboral ilegal. Este fenómeno, conocido como estigma de la salud mental, es profundamente problemático.
"El estigma de la salud mental incluye muchos malentendidos, pero esencialmente es la percepción persistente de que las personas con trastornos mentales son extrañas, rotas, diferentes o incluso peligrosas", explica Jennifer Dragonette, PsyD, directora ejecutiva de Newport Institute. "Este estigma perpetúa la idea de que deben ser minimizados o condenados, lo que disuade a muchos de buscar ayuda".
El impacto del estigma en la salud mental
Según un estudio publicado en World Psychiatry, el estigma afecta doblemente a quienes padecen enfermedades mentales: "Por un lado, luchan con síntomas y discapacidades de la enfermedad; por otro, enfrentan estereotipos y prejuicios derivados de conceptos erróneos". Esto les priva de oportunidades esenciales para una vida plena: empleos dignos, vivienda segura, atención médica adecuada y relaciones sociales diversas.
Mucha gente trataría sin dudar diabetes, cardiopatías o cáncer, pero aún considera la depresión, ansiedad o traumas como menos válidos. La salud física es prioridad para la mayoría, ¿por qué no la mental? Históricamente, la salud mental ha sido secundaria, reflejado en tergiversaciones culturales y brechas en tratamientos y financiación frente a la medicina tradicional.
Perri Shaw Borish, MSS, fundadora de Whole Heart Maternal Mental Health, señala que muchos ven la terapia como debilidad. "A menos que crezcas en un entorno donde la terapia se respeta como aprendizaje emocional, está estigmatizada. Llegar a terapia implica agotar otras opciones y superar vergüenza y juicio, una hazaña enorme".
Es difícil precisar el origen de esta mentalidad, pero expertos lo atribuyen a priorizar los sentimientos ajenos y ocultar "defectos" por respetabilidad. Las familias evitan juicios de parientes y amigos.
Los medios agravan esto: sitcoms como I Love Lucy o Leave It to Beaver idealizaban la familia perfecta. Las redes sociales fomentan versiones idealizadas para evitar parecer fracasos.
Esta percepción arraiga en siglos de historia: "Referencias culturales negativas vinculan enfermedades mentales con peligro e inadaptación. Por miedo, se enviaba a asilos a quienes actuaban diferente, castigándolos y viéndolos merecedores de sufrimiento", dice Dragonette.
Anita Kanti, autora de Behaving Bravely: How to Mindshift Life's Challenges, indica que tragedias cambian percepciones. "Suicidios de Kate Spade, Robin Williams y Anthony Bourdain mostraron que incluso celebridades sufren, alertando sobre la prevalencia de problemas mentales".
Coronavirus y trauma colectivo
La pandemia de COVID-19, uno de los eventos más trágicos recientes, nos une en la experiencia. Meses de cuarentena han abierto diálogos sobre salud mental. En redes, se comparten estrés, ansiedad y soledad. Ya no basta con "bien, ¿y tú?"; admitir no estar bien es normal.
Borish lo llama trauma colectivo, que desestigmatiza al normalizarlo.
"Con tantos afectados, la pandemia podría fomentar comprensión y compasión, reduciendo estigmas. Figuras públicas reconociendo sus luchas ayudan a eliminar vergüenza", afirma Dragonette.
Priorizar la salud mental
En la pandemia, compartimos ansiedades por el futuro, depresión por pérdidas, preocupaciones económicas o pánico. "Es vital crear espacios para diálogos, concienciar y alentar ayuda, compartiendo estrategias de afrontamiento", urge Dragonette.
"Empieza con autoconciencia. COVID-19 pausó nuestras vidas aceleradas. Aceptémoslo con valentía para cambiar. Esta crisis podría llevar a reconocer la extensión de problemas mentales y sanar", añade Kanti.
¿Cómo priorizar tu salud mental? Siente tus emociones: está bien. Cuidarte no es egoísta, es esencial.
"Revísate diariamente, toma breaks. Sé amable si no es perfecto. Negar sentimientos agrava problemas. En días duros, conecta con seres queridos seguros. Reconoce el trauma sin compararte. Proveedores mentales son esenciales y están disponibles", aconseja Dragonette.
La pandemia enseña a cambiar el estigma: pedir ayuda es válido. Cada vez más entendemos que la salud mental es un espectro; todos enfrentamos depresión o ansiedad en algún punto.
"Vivimos un trauma colectivo con repercusiones normales. Compasión propia y ajena aplastará el estigma futuro", concluye Dragonette.