Los niños con trastorno del espectro autista (TEA) y aquellos con sordera comparten dificultades para adquirir y usar el lenguaje y las habilidades básicas de comunicación. Cuando un niño sordo también presenta TEA, el aprendizaje y la comunicación se complican aún más que en casos de sordera aislada. La intervención temprana y estrategias educativas adaptadas generan mejores resultados.
Retos del diagnóstico dual
La adquisición temprana del lenguaje y la comunicación son esenciales para el desarrollo infantil. En niños con diagnóstico dual (sordera y TEA), las deficiencias sociales y comunicativas del TEA limitan el aprendizaje del habla y, especialmente, del lenguaje de señas. Esto es más pronunciado en casos de hipoacusia profunda o severa, afectando otras áreas del desarrollo.
Las dificultades habituales en sordera para aprender estructuras oracionales, habla y vocabulario —según la American Speech-Language-Hearing Association (ASHA)— se amplifican con el TEA. La gravedad de los síntomas autistas determina el impacto en el aprendizaje.
Investigación
Una revisión de 2013 de investigadores de la Universidad de Boston (BU) analiza las dificultades para aprender lenguaje de señas en niños sordos con TEA. Sus hallazgos y los de otros estudios destacan estos desafíos:
- Dificultades con el contacto visual, seguimiento o imitación de gestos.
- Problemas para prestar atención y comprender expresiones faciales.
- Dificultades para percibir e integrar gestos manuales y señales visuales.
- Sonidos y comportamientos repetitivos que interfieren en la atención.
- Problemas para mantener conversaciones y seguir instrucciones.
- Aversión a la interacción social que afecta las relaciones con instructores.
- Dificultades para comunicar necesidades y emociones, generando frustración.
Por ejemplo, un estudio de BU publicado en 2012 en el Journal of Communication Disorders mostró que niños con sordera y TEA fallan en percibir e imitar gestos de palma en lecciones de lenguaje de señas, similar a niños con TEA sin sordera, pero no a sordos sin TEA.
Intervenciones y mejoras
Estudios de los grupos de Cincinnati y BU recomiendan estas estrategias para potenciar el lenguaje y comunicación en niños con sordera y TEA:
- Mejorar herramientas de detección y diagnóstico de TEA en niños con hipoacusia.
- Aumentar la conciencia de profesionales de salud sobre signos de TEA en sordos.
- Diagnóstico precoz con herramientas validadas.
- Intervenciones tempranas en lenguaje, comunicación y habilidades sociales.
- Servicios educativos especializados para este grupo.
- Integrar estrategias de educadores de TEA y sordera.
- Usar múltiples herramientas adaptadas al estilo individual de aprendizaje.
- Educar a padres sobre el impacto dual en el desarrollo.
- Enfoque multidisciplinario con familias, médicos y educadores.
- Comunicación fluida y coordinación entre equipo.
- Servicios de apoyo familiar.
- Más investigación para optimizar educación y soporte.
El grupo de Cincinnati, en un estudio de 2014 en el Journal of Deaf Studies and Deaf Education, enfatizó —basado en opiniones de padres— la necesidad de intervenciones personalizadas y la participación familiar.
Objetivos
Los niños con sordera y TEA enfrentan mayores retos para optimizar lenguaje y comunicación debido a las limitaciones del TEA. La investigación actual mejora la comprensión de estos desafíos.
Los objetivos clave son potenciar diagnóstico temprano, intervenciones y estrategias para que estos niños alcancen su máximo potencial en aprendizaje, lenguaje, comunicación y habilidades sociales.