El vino rosado ha experimentado un auge en popularidad durante el siglo XXI, tras siglos de relativo olvido. Según historiadores de la enología, el rosado fue el primer vino de la historia humana. En la antigüedad, las uvas se prensaban manualmente para separar el mosto de las pieles y semillas, y luego se fermentaba en tinajas. Así nació el vino rosado por necesidad. Curiosamente, hoy representa solo el 9% del consumo total de vino. Continúa leyendo para descubrir cómo se elabora el vino rosado con detalle.
Vino rosado
Francia es referente mundial en vinos, no solo por sus tintos y blancos, sino también por sus rosados excepcionales de regiones como Provenza y Burdeos. Los franceses lo disfrutan con cualquier plato, aunque es ideal en días calurosos gracias a su frescura, acidez y notas frutales.
Estos rosados destacan por su suavidad, sin la agresividad tánica de los tintos, preservando los aromas primarios de la uva. La clave está en el tiempo de maceración: en tintos dura de 6 a 12 días, mientras que en rosados rara vez supera las 72 horas, e incluso puede limitarse a unas pocas horas.
Cava rosado
También existe el cava rosado, un vino espumoso emblemático en España, elaborado tradicionalmente con variedades como Monastrell, Garnacha, Trepat y Pinot Noir. Es clave diferenciarlo de los claretes: los rosados fermentan sin hollejos, mientras que los claretes lo hacen con ellos, similar a los tintos.