El jamón serrano e ibérico de bellota es un emblema de la gastronomía española, apreciado en todo el mundo. En España, muchas hogares optan por comprar piezas enteras para disfrutar de su sabor auténtico durante más tiempo, preservando sus cualidades hasta el momento del consumo.
Tras abrir una pieza, es habitual encontrar moho en la superficie, lo que genera dudas: ¿está en mal estado? ¿Hay que desecharlo? Como expertos en conservación de productos curados, en unCOMO te explicamos paso a paso cómo evitar el moho en el jamón y qué hacer si aparece.
Por qué aparece moho en el jamón
El moho en el jamón es un fenómeno natural y común durante su curación. Aparece en dos escenarios principales: en la superficie o corteza externa, como protección natural que estabiliza las grasas, especialmente en entornos húmedos. Al comprarlo, basta con retirarlo; no indica spoilage.
También surge en la parte expuesta tras abrirlo, si no se protege adecuadamente la carne interior al retirar la piel y grasa protectora. Una conservación óptima previene su reproducción.
Cómo evitar el moho en el jamón: consejos prácticos
Una conservación inadecuada altera sabor y aroma. Sigue estas recomendaciones basadas en prácticas tradicionales de curación para mantenerlo impecable.
Antes de abrirlo, elige un lugar seco y ventilado. Evita zonas húmedas como cerca del fregadero, ya que la humedad favorece el crecimiento de mohos.
Al abrir, cubre la carne expuesta con la grasa superficial retirada, cuya composición natural inhibe microorganismos. Si ya la descartaste, usa papel film, aluminio o un paño de algodón limpio. Combínalos para mayor protección.
Abre solo por una zona hasta llegar al hueso, minimizando la superficie expuesta y reduciendo riesgos de hongos.
En este otro artículo te damos más consejos sobre Cómo conservar el jamón serrano e ibérico.
Cómo quitar el moho del jamón de forma segura
Si ya apareció, no entres en pánico. Para moho en la piel externa: humedece un paño de algodón en aceite vegetal (oliva o girasol) y frota suavemente hasta eliminarlo. Evita agua, jabón u otros limpiadores. Retira luego la primera capa de piel por precaución.
Para moho en la carne interior: corta una capa de unos 2 cm de grosor, más allá de la zona afectada. Si el resto mantiene olor, sabor y aspecto normales, es seguro consumirlo.