El otoño trae consigo sweaters acogedores, paisajes de follaje vibrante, actividades al aire libre y, por supuesto, la temporada de manzanas. Existen más de 750 variedades en el mundo y más de 100 solo en Estados Unidos. Desde agosto, ¡estamos listos para disfrutarlas todas!
¿Por qué tanto entusiasmo? Nada se compara con el primer mordisco de una manzana dulce, jugosa y recién cosechada. Son perfectas para ensaladas, sopas, panes planos, tartas, empanadas y postres. Hillary Cecere, RDN y dietista registrada de Eat Clean Bro, destaca que las manzanas son excepcionalmente nutritivas. Aquí, un desglose de sus principales beneficios.
Salud cardiovascular
Las manzanas son ricas en pectina, una fibra soluble que se une al colesterol y exceso de glucosa en el tracto digestivo, facilitando su eliminación. Una manzana grande (223 g) aporta unos 5 g de fibra. La quercetina de la cáscara se asocia con menor riesgo de diabetes tipo 2.
Antioxidantes y control de glucosa
Los polifenoles de las manzanas actúan como antioxidantes, bloqueando enzimas que convierten almidón en azúcares simples y mejorando el uso de insulina. Esto reduce picos de azúcar postprandial.
Propiedades antiinflamatorias
Los antioxidantes de los polifenoles combaten la inflamación crónica, reduciendo el riesgo de enfermedades cardíacas.
Salud digestiva y microbiota
Además de la fibra, las manzanas aportan bacterias beneficiosas para un microbioma intestinal diverso. Las orgánicas ofrecen mayor variedad que las convencionales.
Pérdida de peso
Saciantes y bajas en calorías (menos de 100 por manzana mediana), gracias a su fibra y agua. Un estudio mostró que mujeres con sobrepeso que consumían tres manzanas o peras diarias perdían más peso en dieta hipocalórica.
Salud pulmonar
El consumo materno durante el embarazo protege contra asma infantil. En adultos, reduce riesgos de cáncer de pulmón, EPOC y asma, según diversos estudios.