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¿Qué le sucede a tu cuerpo al dejar de comer carne? Lo explica una dietista registrada

Desde perritos calientes en el estadio hasta barbacoas, pollo asado o el pavo de Acción de Gracias, muchos momentos memorables giran en torno a la carne. Sin embargo, en los últimos 15 años ha aumentado significativamente el número de personas en EE. UU. que optan por dietas basadas en plantas, por motivos de salud, sostenibilidad o ética.

Pero, ¿cuáles son las implicaciones para la salud al eliminar la carne? ¿Es una solución milagrosa o deja deficiencias nutricionales? ¿Qué debe saber quien transita de una dieta carnívora a una vegetariana o vegana?

Para responder, consultamos a Dani Levy-Wolins, dietista registrada (RD) de Thistle and Nourilife. Si piensas cambiar tus carnitas por jackfruit, considera estos aspectos clave.

Conoce tu punto de partida

No todos parten del mismo consumo de carne, lo que influye en cómo reacciona el cuerpo. "Al evaluar el impacto de la carne en la salud, considera el tipo: la procesada tiene efectos negativos mayores que la no procesada", explica Levy-Wolins. "La roja, más que la blanca, se asocia a mayor riesgo de enfermedades. El corte, la grasa y el método de cocción (altas temperaturas generan aminas heterocíclicas dañinas para el ADN) también importan".

Evalúa tu frecuencia, tipos de carne y preparación para prever el impacto.

Lo que pierdes y lo que ganas

Las proteínas animales no son buenas ni malas per se; la moderación es clave. La carne aporta vitaminas B, hierro, zinc y proteínas completas (con los nueve aminoácidos esenciales).

"Puedes obtener proteínas completas de lácteos, huevos, soja o combinaciones como arroz y frijoles", dice Levy-Wolins. "Sin reemplazos, hay riesgo de deficiencia de hierro, B12, anemia o pérdida muscular".

Beneficios de eliminarla: menos grasas saturadas, colesterol y sodio, reduciendo riesgos cardiovasculares e hipertensión. Sustituyéndola por vegetales, ganas fibra, fitonutrientes y antioxidantes. Estudios vinculan esto a mayor longevidad y prevención de cáncer y enfermedades cardíacas.

Obtén los nutrientes esenciales

Una dieta vegetal puede ser completa, pero requiere atención a vitaminas B (niacina, tiamina, riboflavina, B6, B12), proteínas y calorías. Levy-Wolins aconseja chequeos médicos y análisis regulares, especialmente en niños, embarazadas y ancianos.

Signos de deficiencia: debilidad, letargo o palidez por B12 baja.

Empieza despacio y sé flexible

Considera motivaciones y avanza gradualmente para aclimatar el cuerpo. "Reduce porciones o frecuencia primero: elige días sin carne, comidas 80% vegetales o evita un tipo específico", sugiere Levy-Wolins.

Opta por vegetales sustanciosos como berenjena o portobello. Varía fuentes proteicas vegetales y sigue el 'método del plato': mitad frutas/verduras, un cuarto almidón, un cuarto proteína.

"¡Así te sentirás fuerte y descubrirás nuevos sabores!"