Antes de impartir charlas, presentarte ante personas clave o cantar, un aspecto esencial que solemos pasar por alto es el cuidado de la voz para que no nos falle en momentos decisivos.
Al igual que calentamos los músculos antes del deporte, es fundamental tratar las cuerdas vocales con el mimo que merecen y preparar esos delicados músculos para su labor. Cantar en la ducha es un gran calentamiento, pero estos ejercicios que detallo a continuación son ideales si no tienes acceso a ella justo antes de una conferencia o actuación.
El objetivo: mediante un uso óptimo de la voz, evitar la sobrecarga y fatiga vocal para prevenir lesiones como la afonía o pólipos en las cuerdas vocales, mientras descubrimos nuestra voz única y le otorgamos mayor longevidad.
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Ejercicios para cuidar la voz
Aunque algunas personas nacen con cuerdas vocales que vibran de forma única, ideales para cantar o imitar, todos podemos y debemos cuidar y optimizar nuestra voz. Además de estos ejercicios, protege el cuello del frío, opta por bebidas templadas como té de jengibre o erísimo, y evita alcohol y tabaco antes de usarla intensamente.
Como soprano profesional, estos ejercicios forman parte de mi rutina diaria desde mis años de formación. No solo mejoran la voz, sino que relajan y potencian la concentración. Son discretos, perfectos para hacerlos en cualquier momento, como antes de una clase o conferencia.
1. Estiramientos
Con pies separados a la altura de las caderas y rodillas ligeramente flexionadas, dirige el coxis hacia adelante, eleva los brazos al techo, agarra una muñeca con la otra mano y tira suavemente hacia arriba. Repite tres veces por mano para estirar intercostales y relajar el diafragma.
Masajea cuello, trapecios y hombros para soltar la tensión. Pasa un brazo sobre la cabeza, coloca la palma en la oreja opuesta y tira con suavidad, intensificando con la mano contraria hacia el suelo.
Apoya la barbilla en un hombro, rota hacia abajo manteniendo contacto con el cuerpo hasta el otro hombro y regresa igual. Repite.
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2. Relajación facial
Presiona las paredes internas de la boca con la lengua lo más fuerte posible. Pellizca pómulos, mejillas, arco superciliar y tira de las orejas; repite presión lingual. Notarás mayor alcance con menos esfuerzo. Hazlo 2-3 veces. Luego, saca la lengua, estírala hacia abajo y adelante 15 segundos; relaja. Repite hasta que no moleste (en la base, no frenillo). Igual hacia laterales derecho e izquierdo.
3. Calentar el diafragma
Pies a la altura de caderas, coxis adelantado, rodillas flexionadas. Inspira en respiración completa y expulsa aire con presión por boca casi cerrada, emitiendo 'F' mientras controlas el flujo abdominal con las manos. Con práctica, domina el control aéreo al hablar. Uno de los más útiles.
4. Calentar las cuerdas vocales
Labios en pico flojo, garganta abierta, mentón al pecho: inspira por nariz sin ruido y expira por boca imitando relincho de caballo con vibración labial. 5 repeticiones.
Dientes incisivos sobre labio inferior: exhala aire suave imitando zumbido de abeja con 'V'. 5 veces.
Masticando verticalmente, inclina cabeza abajo y agrega 'O': MO, MO, MO. 5 veces.
5. Colocar la voz
En postura de canto/habla (piernas separadas, coxis adelante, rodillas flexionadas), baja mentón al pecho y di una frase. La voz debe resonar en el paladar superior y vibrar en incisivos. Repite hasta lograrlo; practica tu discurso o lección.