Los problemas forman parte inevitable de la vida cotidiana. Nuestro entorno nos presenta desafíos complejos que, bien gestionados, impulsan nuestro crecimiento personal. Sin embargo, una mala resolución de estos puede aumentar el riesgo de trastornos emocionales, haciendo crucial el modo en que los afrontamos para preservar el bienestar.
Existen métodos probados de entrenamiento en toma de decisiones, respaldados por amplia evidencia científica en diversos ámbitos, y fundamentales en programas de terapia psicológica. En este artículo, basado en años de aplicación clínica, exploramos el modelo de Nezu y D’Zurilla, uno de los más reconocidos y versátiles, adaptable a múltiples contextos a diferencia de enfoques más restringidos.
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Entrenamiento en Toma de Decisiones de Nezu y D’Zurilla
Este programa estructurado y secuencial, clasificado como tratamiento cognitivo-conductual, se compone de 5 pasos claros. Su simplicidad lo hace accesible, aunque requiere práctica para dominarlo. Se basa en el análisis de conductas de personas expertas en resolución de problemas, traducidas en pasos operativos y reproducibles. A continuación, detallo cada fase con precisión, fruto de su validación en contextos clínicos.
Fase 1: Percepción del problema
Nezu y D’Zurilla enfatizan definir con claridad qué es un problema y una solución, así como los estilos de afrontamiento. Esta comprensión es esencial para el éxito del resto del proceso.
Qué es un problema
Un problema es cualquier situación que activa respuestas adaptativas y recursos de afrontamiento, como sucesos negativos, pérdidas valoradas, conflictos (donde elegir una opción implica renunciar a otras) o frustraciones (obstáculos hacia una meta). Los autores recomiendan verlo como un reto, no como amenaza, fomentando una mentalidad proactiva.
Qué es una solución
Las soluciones son conductas dirigidas a resolver el problema. Rara vez hay opciones perfectas; el objetivo es la mejor alternativa disponible. Para situaciones modificables, se aplican acciones directas; para las no modificables, se gestionan impactos emocionales.
Cuáles son los estilos de afrontamiento básicos
Destacan tres: impulsivo (decisiones rápidas sin análisis profundo), evitativo (retraso o negación) y racional (equilibrado, meta del programa).
Otros aspectos a considerar
Evalúa beneficios y perjuicios para ti y tu entorno, recursos materiales disponibles y compromiso adecuado. Comienza con problemas simples para ganar confianza.
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Fase 2: Definición del problema
Un problema bien definido está medio resuelto. Escribe en una hoja, en máximo 20 palabras simples, el problema, considerando qué, cómo, cuándo y porqué. Esto objetiviza la situación y reduce ambigüedades. Incluye un objetivo realista; si es complejo, descompónlo en pasos manejables.
Fase 3: Generación de alternativas
Realiza un brainstorming: genera muchas opciones variadas (cantidad, diversidad, sin juzgar inicialmente), abordando el problema desde todos los ángulos.
Fase 4: Selección de una alternativa
Con el problema definido y lista de alternativas, evalúa cada una en una cuadrícula: aspectos positivos/negativos a corto/largo plazo. Dibuja una cruz en un folio apaisado dividiendo en cuatro cuadrantes. Dedica tiempo a considerar impactos en otros, viabilidad y recursos. Cada alternativa necesita su propia cuadrícula.
Fase 5: Puesta en práctica y evaluación
Elige el plan combinando análisis cuantitativo (suma +1 por pros, -1 por contras) y cualitativo (valoración personal alineada con objetivos). La decisión final integra ambos.
Análisis cuantitativo
Puntúa objetivamente: pros suman puntos, contras restan, desde 0 neutral.
Análisis cualitativo
Valora pros/contras según tus valores. No siempre coincide con lo cuantitativo, pero suele alinearse en la mejor opción.
¿Y ahora qué?
Comprométete con la acción seleccionada y evalúa periódicamente resultados. Si no funciona, combina con la segunda opción o cámbiala. Si bloqueo persiste, regresa a fase 3 (nuevas alternativas, con más experiencia). Si aún falla, reinicia desde el principio: quizás el problema u objetivo necesite refinarse. La persistencia automatiza el proceso, mejorando habilidades.
Referencias bibliográficas:
- Anzel, G. (2016). Problem-Solving Training: Effects on the Problem-Solving Skills and Self-Efficacy of Nursing Students. Eurasian Journal of Educational Research, 64, 231-246
- Nezu, A. y Nezu, C. (2001). Problem Solving Therapy. Journal of Psychotherapy Integration, 11(2), 187-205.