El estrés positivo, conocido como eustrés o estrés bueno, surge cuando percibes una situación estresante como una oportunidad que te lleva a resultados positivos. Esta visión optimista contrasta con el estrés negativo o angustia, donde el estresor se interpreta como una amenaza con consecuencias adversas.
Entendiendo los tipos de estrés
Como se detalla en un artículo de 2012 en la revista Stress, el médico y científico de la Universidad McGill, Hans Selye, introdujo en 1974 los conceptos de eustrés y angustia para diferenciar respuestas positivas de negativas al estrés. En su obra póstuma The Nature of Stress (1982), Selye aclaró que no todo el estrés es perjudicial; de hecho, una dosis adecuada es beneficiosa, dependiendo de cómo lo interpretes y manejes.
Estrés positivo
El eustrés motiva a enfrentar desafíos y completar tareas. Te impulsa a resolver problemas, generando al final sentimientos de satisfacción, logro, bienestar y plenitud.
Estrés negativo
Por el contrario, una percepción negativa genera ansiedad, miedo y desesperación, pudiendo derivar en estrés crónico, depresión, ansiedad y problemas físicos.
Elementos clave del estrés positivo
Según un artículo en el World Journal of Medical Sciences, el eustrés y la angustia pueden coexistir inicialmente ante un estresor, pero prevalece el primero si has tenido experiencias positivas previas. Factores que fomentan esta respuesta incluyen:
- Una mentalidad optimista, con esperanza, grandes expectativas y perspectiva positiva de la vida.
- Confianza en tus capacidades para manejar la situación.
- Percepción de control y poder sobre el desafío.
- Expectativas altas de ti mismo y de los demás.
- Anticipación de una recompensa.
Estos elementos generan emociones positivas. Un estudio en Health Care Management Review sobre enfermeras identificó esperanza, significado y propósito como indicadores de eustrés.
Tras la desaparición del estresor
Una vez resuelto, el eustrés deja una sensación de optimismo o euforia, restaurando el equilibrio. Sin embargo, si mantienes la hiperactivación, puede transformarse en estrés negativo.
Ejemplos de eustrés
Situaciones comunes donde predomina una perspectiva positiva incluyen:
- Entrenamiento físico intenso, como pesas.
- Victoria en competiciones deportivas.
- Realizar un examen.
- Enamorarse.
- Planificar una boda.
- Organizar vacaciones.
- Parto.
- Cumplir plazos laborales.
- Gestionar el estrés rutinario del trabajo.
El auge del eustrés laboral interesa porque el estrés en el trabajo causa angustia y baja productividad. Expertos de Harvard Business Review recomiendan pasos para cultivarlo.
Cómo aprovechar el estrés positivo
El eustrés impulsa logros y supera desafíos. Para mantenerlo, controla activamente tus niveles de estrés.
Crea un mantra
Un mantra refuerza la positividad y confianza en momentos clave, como "Puedo hacerlo" o "Lo tengo controlado". Implementa:
- Recordatorios diarios en tu teléfono.
- Ejercicios de respiración con el mantra.
- Repetición antes de dormir.
Esto energiza para tareas complejas sin abrumarte.
Organízate
La organización previene el agobio y errores. Estrategias:
- Listas de tareas priorizadas por urgencia.
- Carpetas etiquetadas para proyectos complejos.
- Copias de seguridad.
- Plan de autocuidado con cronograma para estrés emocional.
Mantente renovado
Toma breaks para equilibrar. Prioriza:
- Sueño adecuado.
- Relajación post-tarea.
- Mindfulness y caminatas.
- Snacks saludables e hidratación.
Motivación y esperanza
El eustrés radica en creer en resultados positivos y tu capacidad para manejarlos. Bien usado, mantiene la motivación, dejando esperanza y entusiasmo al finalizar.