La tensión en el cuello, mandíbula y cara es tan común que casi todos la experimentamos en algún momento. «Casi todos los pacientes que atiendo presentan algún grado de esta tensión», explica Sean Joyce, PT, DPT, fisioterapeuta licenciado en Hudson Medical + Wellness, Nueva York. Aunque las causas son variadas, la pandemia ha agravado el problema. Estudios de la Universidad de Tel Aviv muestran que el estrés y la ansiedad por COVID-19 aumentan significativamente el dolor facial y mandibular, afectando más a mujeres y personas de 35 a 55 años.

Principales causas
Estrés físico y emocional
El estrés pandémico, calificado como emocional por David J. Calabro, DC, quiropráctico certificado en pediatría y embarazo en Linwood, N.J., es un factor clave. Pero el estrés físico —caídas, accidentes o partos por cesárea— también contribuye, manifestándose años después. «El exceso de estrés emocional puede intensificar el físico: tensión muscular, aumento de peso por comer por ansiedad o mala postura», añade Calabro.
Mala postura
La vida moderna agrava la postura deficiente: escritorios mal configurados estiran brazos y hombros, extendiendo la tensión a mandíbula y cuello. Una cabeza adelantada presiona articulaciones, músculos y nervios craneales, según Calabro. Joyce destaca que actividades como mirar el móvil o conducir fomentan esto, sin contrarrestarlo con ejercicios.
Si no se controla, genera dolor crónico, rigidez, artritis, pérdida de movilidad, espasmos, desequilibrios musculares, hormigueo o síntomas neurológicos. También empeora hipertensión, cefaleas, migrañas y sinusitis.
La tensión en cuello, cara y mandíbula es incómoda, pero controlable. Si es estructural (disfunción articular o dental), consulta a un médico. Estas 5 estrategias, avaladas por expertos, te ayudarán.
1. Practica ejercicios de respiración
Los expertos en bienestar los recomiendan porque activan la relajación parasimpática, reducen cortisol, bajan la presión arterial y mejoran la circulación. Prueba: inhala 4 segundos, retiene 7, exhala 8 con fuerza.
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2. Masajea suavemente la mandíbula
Abre ligeramente la boca, coloca las palmas frente a las orejas y abre mientras masajeas. Ideal si aprietas los dientes; hazlo con cuidado.
3. Alterna posturas
Cambia de sentado a de pie cada 30 minutos: «Somos seres dinámicos», dice Joyce. Esto alivia tensión, mejora postura y previene adaptaciones negativas. Usa un temporizador.
4. Gestiona el estrés
Rompe el ciclo: medita, escucha música, báñate, lee, pasea o haz ejercicio. Joyce asegura que alivia síntomas mentales y físicos, reduciendo tensión facial.
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5. Estira cuello y hombros diariamente
Estiramiento 1: Siéntate, siéntate sobre la mano izquierda, inclina cabeza a derecha (oreja a hombro), tira suavemente con mano derecha. 30 seg, 3 reps por lado.
Estiramiento 2: Igual posición, gira nariz a axila derecha, tira hacia abajo. 30 seg, 3 reps por lado. Respira profundamente.