No es un secreto que enfrentamos cambios climáticos alarmantes: temperaturas globales en ascenso, fenómenos meteorológicos extremos y el aumento del nivel del mar. A nivel local, vemos vertederos saturados de plásticos, contaminación del aire por combustibles fósiles y agua potable afectada por metales pesados y subproductos químicos de la industria y la agricultura. No sorprende que cada vez más personas experimenten ecoansiedad, una forma de angustia ambiental.
La ansiedad climática, también conocida como ecoansiedad, describe los sentimientos de angustia, miedo o preocupación relacionados con los problemas ambientales. Esta crisis impacta seriamente la salud mental, pero podemos ir más allá del pesimismo. ¿Cómo transformar estas emociones en acción? Consultamos a Renee Lertzman, reconocida psicóloga climática, consultora y fundadora de Project InsideOut, un recurso para aplicar la inteligencia emocional en la acción climática.
¿Qué es la ansiedad climática y cómo se manifiesta?
Según Lertzman, es la respuesta natural ante las realidades del cambio climático. Se experimenta de forma única según la persona, su ubicación y circunstancias. "Podemos sentir ansiedad por el futuro, por nuestro rol en los problemas, por las reacciones de otros —desde la negación hasta la hostilidad— o por vivir alineados con el mundo que deseamos", explica. A veces surge como desesperación o ira sin causa aparente.
Estos sentimientos demuestran que nos importa. Son una señal de conexión con nuestro entorno. Lertzman enfatiza: "Es natural y debemos abordarlos con curiosidad, compasión y aceptación".
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¿Por qué la ansiedad climática es más intensa ahora?
"Existe desde que los humanos percibimos amenazas ambientales causadas por nosotros, pero ahora es más reconocida", afirma Lertzman, quien investigó estos efectos hace 30 años como estudiante de psicología y estudios ambientales. Eventos como Una verdad incómoda, inundaciones en Alberta, huracán Katrina, incendios en el Amazonas, Australia y California han amplificado estos sentimientos a nivel global.
No se trata solo de indiferencia hacia la sostenibilidad; es más complejo. "Hay ansiedad aguda por amenazas a nuestras formas de vida, junto con culpa y vergüenza que fomentan la negación para evitar el dolor", añade.
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Las mejores formas de gestionar la ansiedad climática
En su charla TED "Cómo convertir la ansiedad climática en acción", Lertzman explica que el estrés abrumador lleva a cierre emocional, negación o ira, limitando la resiliencia. Aquí van estrategias probadas:
Ventila tus emociones con apoyo. "Aplica compasión y curiosidad a tu experiencia. Busca grupos o personas sin juicios donde compartir libremente", recomienda. Hablar normaliza estos sentimientos y fomenta el cambio social. "Los movimientos nacen de conversaciones honestas sobre lo difícil y complicado que es esto".
Canaliza en acciones positivas. Únete a grupos, organizaciones o iniciativas laborales en sostenibilidad. Descansa para evitar el burnout. "Nuestras emociones nos impulsan; escúchalas sin que paralicen. Define 'acción' según tus fortalezas: lo modesto o grande cuenta", concluye Lertzman.
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