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Trastorno Afectivo Estacional en Verano: Causas, Síntomas y Estrategias Efectivas Según Terapeutas Expertos

El verano evoca imágenes de sol radiante, playas concurridas y momentos de relax. Sin embargo, para algunas personas, esta estación trae consigo una tristeza inesperada.

El trastorno afectivo estacional (TAE), también conocido como depresión estacional, es un trastorno de salud mental real caracterizado por episodios depresivos recurrentes ligados a los cambios estacionales, especialmente en la exposición a la luz natural.

"El TAE se define por una relación temporal regular entre una época específica del año y un episodio depresivo mayor", explica Rachel Landman, consejera de salud mental licenciada y directora de operaciones de Humantold, una plataforma de terapia en línea.

Este bajón emocional es común en otoño e invierno, cuando los días se acortan y la luz natural disminuye, alterando nuestros ritmos circadianos. Según la Asociación Americana de Psiquiatría, afecta al 5% de los adultos en EE.UU. (más frecuente en mujeres), durando cerca del 40% del año. Suele denominarse depresión invernal, ya que remite en primavera.

No obstante, el TAE también puede manifestarse en primavera y verano. "Aunque los casos más habituales inician en otoño o invierno, algunas personas lo experimentan en verano", indica Landman. El TAE de inicio veraniego afecta al 10% de los casos y remite en otoño.

¿Qué causa el TAE en verano?

Cambios estacionales generales.

"Piense en el TAE como una interrupción en el equilibrio de actividades que sostienen nuestro bienestar: ejercicio, socialización, propósito, espiritualidad", detalla Sherry Benton, PhD, ABPP, psicóloga y fundadora de TAO Connect, un recurso de terapia digital. "Cualquier cambio ambiental puede desequilibrarlo y desencadenar síntomas".

Alteraciones en la rutina veraniega.

"La rutina predecible favorece la salud mental; el verano la rompe, agravando síntomas", añade Landman. Ejemplos: madres gestionando horarios vacacionales imprevisibles o adolescentes sin estructura.

Benton ilustra: "Imagina correr con amigos en primavera. Con el calor extremo o mala calidad del aire, dejas de hacerlo, perdiendo ejercicio y lazos sociales, lo que precipita el TAE".

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Preocupaciones por la imagen corporal.

Paradójicamente, el calor expone más la piel, intensificando inseguridades. "Ver cuerpos ajenos genera ansiedad por la imagen corporal, especialmente tras meses sedentarios", señala Landman.

Calor opresivo.

"El bochorno es ideal para algunos, pero agobiante para quienes trabajan en oficinas o viajan", dice Landman, lo que puede sentirse como una persecución climática.

Expectativas irreales de diversión.

El verano impone presiones de socializar y disfrutar al aire libre. Si prefieres la introspección, genera culpa y frustración, alimentando la depresión. "La ansiedad social agrava el ciclo vicioso", advierte Landman.

Síntomas del TAE veraniego

Similar a la depresión mayor: tristeza, apatía, letargo, pérdida de motivación, ansiedad. Incluye hipersomnia, atracones de carbohidratos, fatiga pese a dormir mucho, insomnio, inquietud, culpa, dificultad para concentrarse. En casos graves, pensamientos suicidas: llama a la Línea Nacional de Prevención del Suicidio al 800-273-8255.

Cómo afrontar el TAE en verano

Para episodios leves: ejercicio (30 min diarios), reducir redes sociales, ajustar horarios para ritmos circadianos, mindfulness, risas, charlas con seres queridos y permisos para decir "no".

"Identifica qué actividades te hacían sentir bien y replica sus beneficios (sociales, físicos, emocionales) en verano", sugiere Benton.

Si persisten más de dos semanas afectando sueño, apetito, energía o concentración, consulta un profesional. "Busca terapeutas expertos en TAE, como en Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT)", recomienda Landman.

"Pide ayuda pronto; la terapia es signo de fortaleza", concluye Benton.