La vitamina D es fundamental para huesos sanos y un sistema inmunológico robusto en los niños, pero determinar si reciben suficiente puede ser complicado. Estudios revelan que el 42% de los estadounidenses presenta deficiencia de vitamina D. "Obtener suficiente vitamina D siempre ha sido un reto para quienes priorizan la protección solar, pero con el confinamiento por la pandemia, es aún mayor", explica Kecia Gaither, M.D., M.P.H., F.A.C.O.G., directora de servicios perinatales en NYC Health+Hospitals/Lincoln.
Siga leyendo para conocer la importancia de la vitamina D y cómo asegurar que sus hijos la obtengan, incluso en tiempos de distanciamiento social por el coronavirus.
¿Por qué es importante la vitamina D?
La vitamina D ofrece múltiples beneficios para niños y adultos: fortalece huesos, potencia el sistema inmunológico, reduce el riesgo de parto prematuro y podría prevenir ciertas enfermedades.
Huesos más fuertes: Aunque el calcio es clave para la salud ósea, el cuerpo solo lo absorbe con vitamina D presente, según un recurso en JAMA Pediatrics. Los niños forman huesos durante la infancia y adolescencia, por lo que calcio y vitamina D son esenciales. En casos graves de deficiencia, surge el raquitismo, con huesos débiles, blandos y piernas arqueadas.
Sistema inmunológico fortalecido: Juega un rol vital en la inmunidad, afirma la Dra. Gaither. Investigaciones indican que niveles séricos de 50 ng/ml protegen contra infecciones respiratorias virales, crucial ante la COVID-19.
Menor riesgo de parto prematuro: En embarazadas, niveles sanguíneos de 40 ng/ml o más reducen el riesgo en un 60%, especialmente relevante en la pandemia, según la Dra. Gaither.
Prevención de enfermedades: Se investiga su rol en cáncer y cardiopatías, pero los NIH señalan que falta evidencia de causalidad.
¿Cuánta vitamina D necesitan los niños?
La Academia Americana de Pediatría (AAP) recomienda 400 UI diarias para bebés menores de 12 meses y 600 UI para niños mayores y adolescentes. La mayoría de expertos coinciden en que 40-60 ng/ml en sangre es ideal, reduciendo enfermedades hasta un 50%, dice la Dra. Gaither.
Bebés amamantados total o parcialmente requieren 400 UI en gotas hasta consumir leche fortificada con D, per CDC. La leche materna es insuficiente en vitamina D.
No hay beneficios en megadosis; exceso causa pérdida de peso, arritmias y hipercalcemia, advierten los NIH.
¿Cuáles son las mejores fuentes de vitamina D?
Pocos alimentos son ricos naturalmente. Tres onzas de salmón cubren la dosis diaria; atún enlatado, menos de la mitad. Huevos aportan poco (yema); se necesitarían 10 diarios. Hongos naturalmente contienen D; algunos se UV-tratan (ver etiqueta).
Alimentos fortificados como leche (130 UI/taza), yogur, cereales y jugo de naranja (142 UI/taza) son prácticos. Verifique etiquetas.
La exposición solar produce D activa en la piel. La AAP indica que, con protector solar, la rutina diaria suele bastar.
Suplementos (o multivitamínicos con D) son seguros y accesibles, ideales en climas nublados o dietas pobres. Consulte al pediatra.
¿Tiene deficiencia de vitamina D mi hijo?
Pida a su médico un análisis o use kits caseros con pinchazo digital. "Recomiendo pruebas en casa durante la pandemia para evitar visitas innecesarias", dice la Dra. Gaither. Apunte a 40-60 ng/ml; kits revelan necesidades.
Use calculadoras gratuitas como la de www.NutrientPower.org para estimar dosis. Eleve niveles con sol (con protector), alimentos ricos o suplementos recomendados.
Reevalúe cada 6 meses, sugiere la Dra. Gaither.
Reporte adicional de Nicole Harris.